Apuntadores, ¿qué tal?
Estamos exactamente a ocho días de la primera vuelta presidencial. Llegó el momento de pasar del análisis a la acción; tiempo para pensar seriamente no solo por quién votar, sino qué es lo que nos estamos jugando en las urnas.
Las últimas horas han sido un torbellino de encuestas, anuncios económicos inviables y, desafortunadamente, el regreso de tácticas que creíamos superadas: el vandalismo político como herramienta de campaña.
Hablemos de lo que nos dejó la jornada y de esa cifra clave que los candidatos de centro y derecha parecen estar ignorando.
Iván Cepeda y los «Siete Programas para el Bienestar» (¿O la misma perra con distinto nombre?)
El candidato oficial del Pacto Histórico, a quien el presidente Gustavo Petro promueve diariamente como su heredero, lidera las encuestas más recientes (Invamer y Guarumo) con una intención de voto que oscila entre el 37,1% y el 44,6%.
Ayer, Cepeda presentó con bombos y platillos sus «Siete Programas para el Bienestar Social». Aseguró solemnemente que no son subsidios ni asistencialismo —porque según su discurso, eso pertenece al «modelo neoliberal»— sino una política de «reconocimiento de la dignidad». Pero como decía Mamá Zoila en situaciones similares: es la misma perra con distinto nombre.
Al sumar las propuestas a mano alzada, el paquete de transferencias directas, salarios a líderes sociales y compras estatales cuesta alrededor de 15 billones de pesos:
- Un subsidio para Colombia Mayor de 2 millones de pesos.
- Renta joven por 400 mil millones de pesos.
- Una renta para personas en situación de discapacidad por otros 400 mil millones.
- Un salario mensual para líderes sociales que suma 120 mil millones.
- Compra directa de comida a campesinos por 6 millones y útiles escolares por 580 mil millones.
¿El pequeño detalle? Esa cifra equivale precisamente a una parte del déficit fiscal que este gobierno no ha sido capaz de solucionar porque en Colombia, sencillamente, no hay plata. Es populismo puro y duro: regalar dinero a manos llenas sin una sola línea que hable de trabajar, producir, estimular la empresa o crear riqueza. Con un sector empresarial asfixiado a impuestos y la inversión frenada, ¿de dónde va a salir la plata cuando nadie nos quiera prestar?
Pequeñas dosis de miedo: La primera línea entra en acción
Mientras el candidato del Gobierno presentaba su propuesta económica en un auditorio, en las calles de Bogotá la «primera línea» y grupos de encapuchados atacaban con piedras, pintura y grafitis la sede de campaña de la candidata Paloma Valencia. Hace un par de días fue la casa del expresidente Uribe en Rionegro, y ayer el hostigamiento se trasladó a la capital.
No nos equivoquemos: esto no es protesta social, es vandalismo estratégico en vísperas electorales. Buscan amedrentar a la ciudadanía en pequeñas dosis para sembrar el miedo de lo que podría pasar si el señor Cepeda no gana las elecciones. Es un espejo de lo que ocurre actualmente en Bolivia, donde la izquierda radical, tras perder el poder, ha volcado a grupos violentos a las calles para bloquear la gestión del gobierno de derecha de Rodrigo Paz.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, hizo un enérgico llamado de atención exigiendo al presidente Petro una orden escrita para que la fuerza pública actúe y proteja la democracia. Comparto su preocupación, pero difiero en algo: los alcaldes sí tienen herramientas legales vigentes para imponer la autoridad y evitar que destruyan la propiedad pública y privada. La ausencia de autoridad no puede justificarse bajo el pretexto de la protesta política.
La cifra clave de las encuestas (Y un jalón de orejas a la oposición)
A una semana de las elecciones, las encuestas muestran a Iván Cepeda en primer lugar, seguido por Abelardo y con Paloma Valencia en la tercera posición. Sin embargo, quienes hemos hecho campañas políticas sabemos que los encuestadores tienen un margen de error altísimo en este punto porque el ciudadano toma su decisión final en los últimos siete días.
Y aquí es donde está el verdadero dato de las encuestas que nadie está mirando: entre el 21% y el 28% de los colombianos aún no ha decidido su voto. Además, hay más de un 10% de la población (unos 5 millones de personas) que afirma que no va a votar.
Ahí es donde se va a definir el futuro del país. El llamado urgente es para los candidatos de la centro-derecha: dejen de ponerse zancadillas, dejen de insultarse y darse codazos en la cara en público. Mientras Paloma y Abelardo se desgastan dándose leña mutua, Cepeda puede pasarles por la mitad directo a la Casa de Nariño apoyado en el presupuesto nacional y el control territorial de ciertos sectores.
Dedíquense a conquistar a ese porcentaje de indecisos. Háblenle a la gente que tiene miedo. La democracia no se defiende con piedras, se protege con el voto masivo en las urnas.
Mi reflexión final
A título personal les confieso que yo, que parecía muy seguro de mi voto, hoy ya no lo estoy tanto. Esta última semana la usaré para evaluar fríamente los escenarios y votar de manera útil, buscando evitar males mayores para el país.
No elijamos al candidato que hable más duro, al que insulte mejor o al que prometa regalar más dinero inexistente. Pongámosle inteligencia al voto : escojamos a quien demuestre capacidad para gobernar, generar empleo digno y garantizar un país donde podamos estudiar, trabajar y discutir en paz.
¿Queremos un gobierno que valide la violencia contra los que piensan distinto, o uno donde quepamos todos y las familias vivan tranquilas? La respuesta la tenemos nosotros el próximo domingo.
¡Que tengan un excelente fin de semana! Nos leemos y escuchamos el lunes.
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