¿Alguien más vino?

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Por Carlos Obregón
Una semana el tema es la agresión contra una mujer con ácido lanzado a su cara. Otro, el político que se excede con el micrófono y agrede a las mujeres, a los gay o a los afrodescendientes; en la que sigue, el escándalo por el acoso sexual en las oficinas públicas; en la que sigue a ese fin de semana de pago de quincena, la crónica roja da cuenta que los Canarios o los Loros están de nuevo en acción y que siguen haciendo paseos millonarios, y el siguiente fin de semana, otra vez, el del joven embriagado que mata el sueño de dos humildes profesionales que van en taxi a descansar luego de una larga jornada de trabajo. Pero no pasa nada.

En medio de la indignación, surge el oportunismo del funcionario que amenaza con tomar medidas que no pasan de tener vigencia una semana; el congresista que saca del cubilete un proyecto de ley para doblar las penas contra los agresores; el fiscal que anuncia celeridad en la investigación y el consejo de seguridad que termina ofreciendo una recompensa para quien ayude a “identificar y capturar a los agresores”. Pero no pasa nada.

En el caso de la tragedia del fin de semana en Bogotá, no hay esperanzas de que haya sanción ejemplar. El hecho de que hayan dejado libre al joven conductor del Audi es una mala señal. De entrada, se cometió un error en el proceso de investigación. El abogado defensor apelará al argumento de que no hubo dolo porque la intención de su apoderado no era causar la muerte a unos pasajeros de un taxi. Es decir no pasará nada.

Más que un problema de más penas en un país donde no caben los presos en las cárceles, el asunto pareciera tener más que ver con cultura ciudadana y de valores.

Un alcalde debe entender que no solo es importante que bajen las cifras de homicidios con armas sino también las de accidentes de tránsito.

Los dueños de los bares, ser conscientes de su responsabilidad. ¿Alguien ha visto que en un bar repartan volantes que adviertan sobre el riesgo de manejar con tragos?

La justicia no está actuando de manera ejemplar en la imposición de sanciones. Hay denuncias de ONG en el sentido de que se están imponiendo condenas que apenas llegan a los cuatro años.

Los jóvenes, entender que la 4 x 4 «son severas», y sirven más para ir a la finca que tenerlas en los patios de tránsito donde no es que la consientan mucho.

Ciertamente: ¿alguien puede explicar por qué se ha hundido tres veces el proyecto de ley que aumenta las penas para los conductores ebrios? En todo caso es alguien muy poderoso. Alguien más, ¿vino?

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