Gobierno y las FARC defienden sus ideas en el inicio del diálogo

El gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron hoy el inicio de un nuevo proceso de paz con la instalación formal de una mesa de negociaciones, señalaron representantes de los estados garantes de ese proceso, Cuba y Noruega, en una rueda de prensa cerca de Oslo.

El representante de Cuba en las conversaciones, Abel García, y el noruego Dag Nylander, leyeron un comunicado, en español y en inglés, en el que informaron del inicio de la segunda fase de las conversaciones de paz, tras la primera etapa de aproximaciones que las dos partes llevaron a cabo en La Habana desde el pasado febrero, resaltó DPA.

«Reunidos en Oslo los voceros del gobierno y las FARC-EP acordamos la instalación pública de la mesa de conversaciones encargada de desarrollar un acuerdo general para la coordinación de una paz estable. Se inicia formalmente la segunda fase del proceso», explicó García, que leyó la declaración de las dos partes.

«El 15 de noviembre en La Habana continuará el diálogo para tratar desarrollo agrario. Sin embargo, los voceros se unirán el 5 noviembre para realizar labores preparatorias», agregó el representante de Cuba. Será en ese país donde se lleve a cabo la auténtica negociación.

A través del comunicado, el gobierno y las FARC agradecieron también «la hospitalidad de los países garantes y el generoso apoyo a los países acompañantes Venezuela y Chile».

«Sin perjuicio de que se trata de conversaciones directas e ininterrumpidas, de manera clara queremos reconocer que las FARC han cumplido rigurosamente sus compromisos, el gobierno también lo ha hecho pese a complejidades logísticas superadas de manera eficiente con ayuda de los países garantes», explicó por su parte el jefe de la negociación del gobierno colombiano, Humberto de la Calle.

«Esperamos que ello continúe como elemento esencial para la buena marcha de las conversaciones», agregó.

De la Calle, señaló que «ni el modelo económico, ni la doctrina militar ni la inversión extranjera están en discusión. La mesa se limitará sólo a los temas que están en la agenda. Las ideas que quieran ventilar las FARC les corresponden y una vez acabe el conflicto tendrán que hacerlo sin armas».

Y agregó: «Las FARC una vez depongan las armas, una vez se firme el acuerdo final que termina el conflicto, hará política como organización. Pero esa no es la materia de discusión de esta mesa».

El representante del presidente Juan Manuel Santos dijo se buscará la forma en que haya reparación y señaló que las FARC «tendrán que darle la cara a las víctimas».

«La opinión pública apoya el proceso, pero la situación es volátil. Algunas cosas podrán cambiar de posición, pero el ritmo de la negociación debe continuar para que el principio de ‘nada está acordado hasta que todo este acordado’, se respete», dijo De la Calle.

De la Calle sostuvo también que para las partes es claro que en este diálogo no se busca convencer al otro de las convicciones políticas propias. «De lo que se trata es de convenir una agenda para el fin del conflicto y para su transformación», subrayó.

Al referirse a que el proceso debe ser «realista» explicó que la agenda no debe estar «atada al pasado». Por eso indicó que el liderazgo presidencial es clave, toda vez que el presidente Juan Manuel Santos conoce a fondo el conflicto. «La terminación del conflicto es la antesala de la paz», aseguró De la Calle.

«Está será la oportunidad para los cambios, no para que las FARC impongan sus ideas, sino para que las expongan, así sean contrarias a las nuestras»., aseguró,

Por su parte alias Iván Marquez en su primera aparición pública desde el 2007 dijo que «Hemos venido con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos. Venimos a buscar la paz con justicia social para Colombia por medio del diálogo, en donde el soberano, que es el pueblo, tendrá que ser el protagonista principal en el que reposa la fuerza irresistible de la paz».

«Quien debe trazar la ruta de solución política es el pueblo, le corresponderá establecer mecanismos para refrendar sus aspiraciones», agregó el también considerado segundo jefe de las FARC.

El vocero de la guerrilla dijo que no son «los guerreristas que han querido pintar los medios, venimos la mesa con propuestas y proyectos». Sin embargo, al hablar de la situación interna en Colombia dijo que, más de 30 millones de colombianos viven en la pobreza y 6 millones de campesinos están en las calles.

Criticó el modelo económico del actual gobierno y en especial la Ley de Restitución de Tierras que actualmente adelanta el Gobierno. «La titulación de tierra como la ha diseñado el Gobierno es una trampa», dijo, ya que para las FARC los campesinos van a perder la titulación de esos terrenos. Según Márquez, los campesinos en 20 o 30 años «no tienen otra opción que vender a los grandes conglomerados que la explotan para producir agrocombustibles».

Márquez dijo que las tierras se están entregando a los grandes conglomerados nacionales y extranjeros para la exploración del oro, el biodisel y el coltán en la Orinoquía.

Entre los datos que entregó Márquez, señaló que en la época de lo que se considera la violencia de la guerrilla, más de ocho millones de hectáreas han sido arrebatadas a sangre y fuego por parte de los terratenientes, el Estado y el paramiltarismo.

«Sinceramente queremos la paz, pero esto no significa el silencio de los fusiles sino que abarca la transformación de las estructuras del Estado, la paz no es la simple desmovilización», indicó.

Sin justicia social, la paz sería «sembrar de quimeras» el futuro de  Colombia. «Una paz que no aborde la solución de los problemas políticos y sociales  (…) equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia», declaró Márquez.

‘Márquez’ también reiteró que para la guerrilla no hay tiempos definidos en este proceso. «La pretendida paz ‘exprés’ que algunos promocionan por sus afanes, sólo conduciría a los precipicios de la frustración».

La guerrilla insiste en que en la mesa se «aborden todos los generadores del conflicto», con el único propósito de «edificar la convivencia sobre bases pétreas para que la paz sea estable y duradera».

Dijo que el tema de la tierra va más a allá del aspecto meramente agrario, «por eso la lucha por los territorios está en el centro de la lucha». Esto para decir que empresas nacionales y extranjeras «saquean los recursos naturales».

Incluso dijo que el nacimiento de las FARC «no es otra cosa que una respuesta campesina a los latifundistas y terratenientes».

En su discurso, Márquez afirmó que en el problema de la tierra «están en juego la soberanía y la vida misma (… ) las FARC no se oponen a una verdadera restitución de tierras».

De paso dijo que EEUU haría un gran aporte a la paz en Colombia, facilitando la participación de Simon Trinidad en la negociación.“Simón Trinidad debe estar en esta mesa, ojalá el Gobierno contribuya a generar las condiciones para que él pueda hacerse presente aquí y también que el Gobierno de Estados Unidos sopese muy bien esta posibilidad. Mandela desde la prisión también participó en los diálogos de paz y fue fundamental su participación para alcanzar este propósito”, aseguró el Jefe Negociador de las Frac.

Márquez también agradeció el esfuerzo y la ayuda de Noruega, Cuba, Venezuela y Chile en el proceso de paz.

Las conversaciones previas del gobierno colombiano y las FARC en Cuba culminaron en agosto con el «Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera», que registraba el compromiso de continuar el diálogo. Una tercera fase sería la de implementación de los acuerdos.

Se trata del cuarto intento del Estado colombiano por llegar a un acuerdo con las FARC, que surgieron en 1964 y han protagonizado fracasadas negociaciones con los gobiernos de los presidentes Belisario Betancur (1982-1986), César Gaviria (1990-1994) y Andrés Pastrana (1998-2002).

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