Irán: la supervivencia como forma de derrota

Supervivencia Irán
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Por Javier Mozzo Peña

Uno de los aspectos más interesantes en los que se encuentran enfrascados analistas y opinadores en foros públicos en torno al conflicto en el Golfo Pérsico es hasta dónde espera llegar el régimen islamista de Irán. ¿Hasta qué punto sacrificará su orgullo nacional para asegurar que sobreviva un día más?

Duramente apaleado en las últimas tres semanas con los constantes ataques a los que está siendo sometido por Estados Unidos e Israel, observadores han puesto sobre la mesa una regla no escrita que se aplica a regímenes como el de Irán, que se podría llamar “dilema de la supervivencia”.

Una de las tácticas que han sido usadas por el régimen de los ayatolas en los casi 50 años de vigencia es la de escalar para desescalar y así asegurar seguir vivo. Al menos así lo ha aplicado desde la guerra contra Irak.

Raphael Cohen, en un reciente análisis escrito para Foreign Policy, considera que lo que estamos viendo es la mayor apuesta de los líderes iraníes en su capacidad de controlar esa escalada y alargar la que se ve hoy como una agonía.

En el 2020, Irán empezó a sentir la soga que le rodeaba el cuello con el asesinato del líder de su Fuerza Quds, Qassem Suleimani en Irak. En junio del 2025, la cuerda se apretó cuando recibió el impacto de las bombas estadounidenses, las cuales destruyeron sitios clave para su programa de enriquecimiento de uranio.

En ambos casos, Irán hizo un uso bastante limitado de la violencia (escaló), lanzando misiles a bases en el Medio Oriente de la superpotencia mundial. Un movimiento que fue tan coreografiado, que no provocó un conflicto más amplio (desescaló).

Para Cohen, durante esos intercambios, Irán se preocupó más por los titulares de prensa, que por provocar un efecto militar real y así se quedó todo.

Ahora, como gato patas arriba, Irán dobló esa apuesta atacando a sus países vecinos en el Golfo Pérsico, en respuesta a las nuevas embestidas de la alianza estadounidense-israelí, con las que ya casi no puede respirar con una soga tan apretada. Tanto, que, para Cohen, se está dirigiendo directamente hacia una calamidad.

Irán asumió que, al perjudicar a los aliados y socios de Estados Unidos en la región, aumentaría la presión sobre la administración Trump para poner fin a las hostilidades. Pero eso no ha ocurrido.

Al contrario, Arabia Saudita ya informó que se reserva el derecho a responder a los graves daños a su infraestructura petrolera provocados por los drones y misiles lanzados desde Irán.   

No es una pregunta menor pensar hasta dónde quiere llegar Irán. Los ataques de Estados Unidos e Israel han decapitado casi todo su liderazgo.

Las respuestas sobre la supervivencia de Irán conllevan muchas aristas que es necesario analizar. Se trata de un régimen que esperaba no solo completar medio siglo de vida en el 2029, sino tener un programa nuclear perfectamente en marcha.

Posiblemente para ese año ya hubiera arrojado su primera bomba atómica y haber logrado la destrucción de Israel, la cual es la única razón de vivir del estado teocrático.

Se ha demostrado que para estados con regímenes “revolucionarios” controlar el Estado no es un fin en sí mismo, sino que su única y absoluta prioridad es no perecer.

De Cuba a Corea del Norte, y de Irán a Venezuela, se encuentran varias características para querer mantenerse: Enormes esfuerzos por transferir sus políticas y estrategias a las siguientes generaciones; que toda la población las acate a punta de mucha represión; y, de ser posible, exportar la “revolución” para expandir su esfera de influencia.

Incumpliendo las promesas hechas a sus electores y violando el derecho internacional, Donald Trump entró a romper con esa tradición. No se ha dejado disuadir, incluso a costa de poner en serio riesgo el suministro mundial de petróleo.

Al contrario de los mandatarios que lo precedieron, su propósito es que, si no logra la desaparición de esos regímenes, al menos estaría cómodo ejerciendo un tutelaje tal que lo que quede de ellos, no pueda moverse sin su permiso.

El antiguo jefe del Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM), el general en retiro Frank McKenzie, planteó que la primera tarea de los regímenes que se consideran “revolucionarios” es preservarse.

En un pod cast del Instituto Naval de Estados Unidos publicado esta semana, el ex oficial de alto rango indicó que, en la década de 1980, los iraníes firmaron una tregua en la sangrienta guerra contra su vecino Iraq, no solo porque iban camio a perderla, sino que por esa misma vía condenaban a un régimen que apenas estaba naciendo.

“En Irán llamaron a eso ‘beber del cáliz envenenado’. Es posible que lleguemos a una variante del régimen actual, en el sentido que ellos beban del cáliz envenenado, por ejemplo, permitiendo el paso libre por el estrecho de Ormuz, mantener algo del programa nuclear, o preservar algo de la tecnología de misiles, para que siga vivo”, apuntó McKenzie.

A juzgar por los ataques descontrolados contra sus vecinos, parece que Irán no quiere beber ese cáliz envenenado para mantener su supervivencia. En la década de 1980, el régimen era joven y el carisma del ayatola Jomeini bastaba. Hoy está envejecido y débil.

También enfrenta perder toda la legitimidad ante sus propias milicias y su base radical. Se ha nombrado a un nuevo líder supremo, pero este está tan herido por los ataques israelíes, que muchos dudan que siquiera sepa que ha sido designado como tal y que debe tomar decisiones que incluyen aceptar el tutelaje de Washington.

Si accede a esto último, deberá renunciar a exportar su revolución mediante el apoyo a grupos proxys, los cuales han desatado la mayor ola terrorista en Oriente Medio. Es decir, para sobrevivir como Estado, deberá aceptar morir como “revolución”.

La apuesta de Trump enfrenta a Irán a realizar una elección que luce imposible: o el régimen acepta una supervivencia humillante bajo tutelaje -convirtiéndose en un tigre de papel- o se arriesga a un colapso total.

Al final, la ironía de los regímenes revolucionarios es que, en su afán ciego por perpetuarse, suelen terminar sacrificando aquello que los hacía existir. De esa manera, la supervivencia se convierte en una forma de derrota.

@javimozzo

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