27.000 combatientes y un mapa en rojo: El duro diagnóstico de seguridad para 2026

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El panorama de seguridad en Colombia ha pasado de las señales de alerta a un estado de deterioro crítico. Según el más reciente análisis de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), el país inicia el 2026 con una realidad incontrastable: los grupos armados ilegales no solo se han fortalecido, sino que han alcanzado niveles de pie de fuerza y control territorial que desafían directamente la capacidad del Estado.

A continuación, desglosamos los puntos clave de este informe que pone en entredicho los avances de la política de «Paz Total» y plantea un escenario complejo para el cierre de la administración de Gustavo Petro.

1. El brazo armado crece: 5.000 nuevos integrantes

Contrario a la expectativa de desmovilización, las estructuras criminales han engrosado sus filas de manera alarmante. A diciembre de 2025, el número de combatientes llegó a 27.121 personas, lo que representa un incremento del 23.5% respecto al año anterior.

  • El Clan del Golfo lidera el crecimiento: Esta organización registró un aumento del 30% en sus filas, sumando casi 2.300 personas en solo un año.
  • Nuevos incentivos: El reclutamiento ya no es solo forzado. Los grupos están ofreciendo salarios, bonos y hasta vacaciones para atraer nuevos miembros.
  • Redes de apoyo: El crecimiento no es solo de hombres en armas (+20%); las redes de apoyo crecieron un 27%, consolidando el control social y la vigilancia en los territorios.

Variación de integrantes por grupo (2024-2025)

Grupo ArmadoTotal 2025Incremento
Clan del Golfo9.84030%
ELN6.8109%
EMC (Iván Mordisco)4.01923%
EMBF (Calarcá)2.95822%
CNEB2.08925%

(Fuente: Conteo de la Fuerza Pública procesado por FIP )

2. La guerra entre grupos: Récord de disputas

El mapa de la guerra en Colombia se ha expandido. Actualmente existen 13 zonas de disputa activa, casi el doble de las que había al inicio del actual gobierno en 2022. En 2025, los enfrentamientos entre grupos armados aumentaron un 34%, alcanzando su nivel más alto en la última década.

Esta fragmentación del conflicto ha disparado los indicadores humanitarios:

  • Desplazamiento forzado: Creció un 85%, impulsado principalmente por la crisis en el Catatumbo.
  • Confinamientos: Más de un millón de personas sufrieron restricciones a la movilidad en 2025, el triple que en 2024.
  • Uso de tecnología: El conflicto se ha «modernizado». Solo en 2025 se registraron 277 ataques con drones cargados de explosivos, la mayoría atribuidos al EMC.

3. Un Estado reactivo y una Paz Total cuestionada

El informe de la FIP es tajante: la capacidad del Estado sigue a prueba y, hasta ahora, la respuesta ha sido insuficiente. Aunque las operaciones militares aumentaron un 34%, esto no se ha traducido en un alivio real para las comunidades.

«La Paz Total cada vez más se asemeja a una ‘paz electorera’, entendida como un medio para cumplir otros fines distintos a los de llevar alivios humanitarios a los territorios», advierte la FIP.

La seguridad ciudadana también muestra una cara amarga con el regreso del secuestro, que aumentó un 133% en 2025, transformándose en una práctica más urbana y extorsiva.

Análisis: ¿Qué viene para el cierre de 2026?

El diagnóstico sugiere que el Gobierno Nacional debe abandonar la inercia. No basta con incautar droga —cifra que alcanzó un récord de 861.166 kg en 2025 — si esto no debilita la estructura financiera de los grupos que hoy se diversifican en la minería ilegal y la extorsión.

La creación de las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) con cuatro grupos distintos se perfila como el reto más grande y peligroso del tramo final de la administración Petro. Sin una estrategia que armonice la fuerza pública con la investigación judicial de la Fiscalía, el 2026 corre el riesgo de cerrar con cifras aún más rojas.

Catatumbo: El epicentro de la crisis fronteriza en 2025

La región del Catatumbo, en la frontera con Venezuela, se consolidó durante el último año como el escenario más crítico de la guerra en Colombia. Lo que comenzó como una serie de tensiones locales escaló hasta convertirse en la emergencia humanitaria más grande registrada en la región en décadas.

Las cifras de la tragedia en la frontera

El impacto sobre la población civil en Norte de Santander ha sido devastador, con indicadores que superan récords históricos:

  • Desplazamiento masivo: Solo la crisis del Catatumbo obligó a 92.000 personas a abandonar sus hogares en 2025.
  • Homicidios: Se registraron al menos 166 muertes violentas ligadas directamente a la confrontación en esta zona.
  • Confinamiento: Miles de personas permanecieron bajo el yugo de los grupos armados; para marzo de 2025, ya se reportaban más de 27.000 ciudadanos con movilidad restringida y dificultades de acceso a bienes básicos.
  • Afectación a la infancia: Se estima que 43 menores fueron recuperados de las filas de grupos ilegales tras ser reclutados forzosamente durante el año.

¿Quiénes se disputan el territorio?

La frontera se ha convertido en un tablero de ajedrez donde la ruptura de pactos previos desencadenó una guerra abierta.

  • ELN vs. Frente 33: La confrontación principal estalló entre el ELN y la disidencia de las FARC conocida como Frente 33 (del Estado Mayor Central). Esta disputa se concentra en municipios estratégicos como Teorama, Convención, San Calixto y Hacarí.
  • Factor Venezuela: La FIP y otros analistas señalan que la frontera es vital para estas estructuras, no solo como ruta de narcotráfico y extorsión, sino como zona de refugio y retaguardia estratégica.
  • Nuevas amenazas: Al cierre de 2025, se encendieron alertas por el posible ingreso del Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) a la región, lo que podría atomizar aún más el conflicto.

Respuesta Estatal: Bombardeos y Control Precario

A pesar de la Operación Terrestre iniciada en enero de 2025 para recuperar puntos críticos, el control del Estado sigue siendo limitado a los cascos urbanos.

  • Reactivación de bombardeos: Recientemente, en febrero de 2026, una operación de «alta precisión» en El Tarra y Tibú resultó en la muerte de siete integrantes del ELN, reflejando el giro ofensivo del Gobierno tras el fracaso de las mesas de diálogo con este grupo.
  • Uso de Drones: El Catatumbo ha sido campo de prueba para nuevas tácticas; el EMC ha utilizado drones cargados con explosivos de forma recurrente para atacar a la Fuerza Pública.

Dato de contexto: Aunque el Catatumbo alberga solo al 0,7% de la población colombiana, concentró el 93% de los desplazamientos forzados del país durante los primeros meses de 2025.

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