El despertar de la institucionalidad, una cruzada por la dignidad de Colombia

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Por: Fernando Salgado MD MSc

El triunfo categórico de Paloma Valencia en la Gran Consulta por Colombia es mucho más que un resultado electoral, es el grito desesperado de una nación que se niega a perecer frente a la negligencia.

Esta unión trasciende las banderas tradicionales porque hoy convergen en un mismo propósito los partidos que fueron víctimas directas de la violencia y la barbarie, aquellos que lloraron el sacrificio de Luis Carlos Galán y el martirio de Miguel Uribe Turbay y el dolor de tantas otras familias que han padecido el rigor de una violencia que buscó silenciar la institucionalidad.

Si aquellos criminales pensaron que con la sangre lograrían destruir el pensamiento de grandes hombres, se equivocaron, hoy, esas fuerzas se encuentran en la misma orilla para rescatar al país de la ignominia.

Como bien lo advertía Alberto Lleras Camargo, «la política es la única forma de servir al bien común», y hoy es evidente que ese servicio ha sido suplantado por un saqueo institucional.

Es por ello, que debemos llamar a las bases del Partido Liberal, del Partido Conservador, de Cambio Radical, El Partido de la U y demás movimientos y partidos auténticamente democráticos a despertar, el país y los colombianos no aguantamos más el espectáculo bochornoso de una casta que se reparte el erario mientras el ciudadano muere en las salas de urgencias por la precariedad de un sistema de salud indolente.

No podemos permitir que la impunidad sea el escudo de los poderosos, es hora de que la justicia sea la herramienta que limpie nuestra casa, recordando siempre, como decía Carlos Lleras Restrepo, que «la verdadera transformación es el fruto de la rectitud y la disciplina».

Estamos frente al reto de reconstruir un país devastado por una corrupción que ha hecho metástasis y por una impunidad rampante que se burla del ciudadano.

La fórmula ValenciaOviedo representa el fin del «todo vale» y el comienzo de un renacer basado en la gestión transparente, siguiendo el legado de Álvaro Gómez Hurtado, quien nos enseñó que «la política no es un fin en sí mismo, sino un medio para el servicio del país» un acuerdo sobre lo fundamental decía el.

La salud de los colombianos no es una mercancía ni una moneda de cambio, es un derecho fundamental que defenderemos con una reforma técnica, humana y honesta. Hagamos un llamado ferviente a todos los sectores que aún mantienen vivo el amor por Colombia, la división solo le sirve a quienes hoy se burlan de nuestra miseria.

Es momento de recordar, con la voz de Luis Carlos Galán, que «el sentido de la historia no es otro que la búsqueda incesante de la justicia y la libertad». Hoy, esa búsqueda exige una unidad categórica para cerrar filas en torno a este proyecto de reconstrucción nacional. No es momento para tibiezas, es el momento de limpiar las instituciones, de instaurar un orden donde la ley se aplique con rigor y sin excepciones.

Nuestra victoria no es solo una elección, es una cruzada histórica para enterrar, de una vez por todas, la era de la impunidad y devolverle al pueblo colombiano la dignidad que le ha sido arrebatada

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