Justicia: ¿lecciones no aprendidas?

2688518_n_vir1En los cargos de magistrado auxiliar, fiscal o procurador delegado ha imperado más el pago de favores que el mérito.

El país creyó hasta la semana pasada que ya había conocido todo sobre los escándalos al interior de la Corte Constitucional, protagonizados por algunos de sus integrantes y ex integrantes. Sin embargo, la forma como el magistrado Jorge Pretelt “atendió” al fiscal Eduardo Montealegre y a sus colegas demuestra que la serie aún no ha terminado y que faltarían escenas con más sorpresas.
Lo ocurrido hasta ahora deja algunas conclusiones de lo que es la crisis general de la justicia:

– El hecho de que un solo integrante de la corte la ponga en jaque y prolongue su crisis estaría demostrando que hasta ahora el gobierno y las cortes no encuentran la salida acertada para atacar éste y los problemas de fondo, y que resulta por ahora insuficiente forzar la renuncia de Pretelt o anunciar cambios en el funcionamiento de esos tribunales a través de la reforma política o de normas de autoregulación.

– Hasta ahora no sea podido demostrar que el problema se resuelve con la salida de Pretelt, algo que ha debido hacer más que por presión, por dignidad. El efecto que lograron con la presión fue contraproducente. En la opinión hoy persisten dudas sobre las relaciones burocráticas de otros magistrados con los otros poderes y con lobistas y por eso se espera que haya respuestas contundentes.

– La magnitud de lo que ha venido ocurriendo sale a flote por el caso Petrelt – Fidupetrol, pero el fracaso de la reforma a la justicia que hundió el Gobierno Santos fue la primera señal de los problemas de fondo. En esa oportunidad algunos magistrados y congresistas buscaron acuerdos para mantener privilegios –edad de retiro, por ejemplo– y mantener vivo el Consejo de la Judicatura. Hay dudas de que la lección se haya aprendido

– La reforma de equilibrio de poderes que avanza en el Congreso tampoco parece suficiente y por eso se habla de más leyes. Prueba de que el articulado tiene problemas, en asuntos como el tribunal de aforados, es el hecho de que el Gobierno y las cortes hayan planteado ajustes ahora que estalla el escándalo en el tribunal constitucional. Puede resultar paradójico que la reforma termine con un vestido mejor confeccionado gracias a Pretelt.

– Las cortes dejaron de ser una rama independiente como no lo ha sido tampoco el Congreso. Los roscogramas se arman a partir de cruce de favores en una red que involucra a los organismos de control, el Congreso y en algunos casos el Gobierno. En los cargos de magistrado auxiliar, fiscal o procurador delegado ha imperado más el pago de favores que el mérito, con contadas excepciones.

– Más que un problema de arquitectura del sistema –que los hay como lo reconocen los constituyentes del 91— hay en el fondo una visión equivocada del poder que da el cargo. El uso indebido de ese poder, protagonizado por varios magistrados, le ha hecho más daño a la rama que los choques de trenes o las demoras en los fallos.

La gran pregunta de la gente hoy, y esta crisis, ¿hasta cuándo?.

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