La Cumbre de las Américas se clausuraría sin decisiones sobre Cuba y Malvinas

El presidente de Uruguay, José Mujica, adelantó este domingo que la declaración final de la VI Cumbre de las Américas no va a incluir el asunto de Cuba ni la reclamación argentina sobre las Malvinas, aunque sí probablemente un punto sobre la lucha contra el narcotráfico, publicó el diario el País de Cali.

«Los dos temas políticos de la cumbre son en realidad lo que no se declara, no aparece en la declaración», dijo Mujica a Efe al anotar que eso «era previsible» y que la cumbre «va a tener coincidencias en puntos bastante obvios» como la desigualdad, la pobreza y el desarrollo.

Así, también es posible que la Cumbre de las Américas, tras una nueva sesión plenaria a puerta cerrada, sea clausurada sin que haya certeza de que los participantes puedan suscribir una declaración final, debido a las diferencias entre América Latina y EE.UU. y Canadá respecto a Cuba.

Las dos cumbres anteriores, en Mar del Plata (2005) y Puerto España (2009), terminaron sin declaración, también por posturas irreconciliables en algunos de los temas propuestos.

La Cumbre de Cartagena es además la primera en la que los debates de los jefes de Estado y de Gobierno no han sido públicos, al menos hasta ahora.

La sesión inaugural , ayer sábado, estaba previsto que fuera abierta, para que las intervenciones de los presidentes y primeros ministros pudieran escucharse no solo por ellos.

Sin embargo, sin explicación oficial alguna, se hizo a puerta cerrada, aunque por las declaraciones de algunos asistentes se supo que no hay consenso respecto a la propuesta de incluir unos párrafos sobre Cuba en la declaración final, que recojan el sentir latinoamericano de que ésta debe ser la última cumbre de las Américas sin ese país.

Estados Unidos y Canadá se oponen porque consideran que abrir la puerta a Cuba es ir contra la cláusula democrática que se aprobó en la Cumbre de Québec (2001).

Cuba ha gravitado sobre esta cumbre desde mucho antes de comenzada. Hubo un intento de boicot por parte del presidente de Ecuador, Rafael Correa, que aparentemente se zanjó con el viaje del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a La Habana para explicar a su colega Raúl Castro porque no podÍa invitarle.

Sin embargo, Correa declinó asistir en solidaridad con Cuba, y a último momento tampoco vino a Cartagena el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien se quedó en Managua para asistir a un acto en defensa de Cuba y desde allí arremetió contra esta cumbre «secreta y censurada para los pueblos».

Hugo Chávez, que está de nuevo en Cuba para tratarse de su cáncer, se excusó por razones de salud, y el presidente boliviano, Evo Morales, el único de los bolivarianos latinoamericanos finalmente presente en la reunión, la rechazó desde dentro.

Los llamamientos a acoger a Cuba en las Cumbres de las Américas no solo se circunscriben al ámbito bolivariano. El propio Santos ha defendido la necesidad de que esta sea la última cumbre de las Américas sin Cuba y lo mismo han dicho las presidentas de Brasil, Dilma Rousseff, y Argentina, Cristina Fernández, entre otros.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha reconocido que el aislamiento de Cuba es una secuela de «la guerra fría», pero no da su brazo a torcer en sus exigencias de democracia real.

Según la agenda oficial de la Cumbre para hoy, los presidentes tendrán un «retiro», se harán la foto de familia, firmarán los documentos y clausurarán la Cumbre, tras lo cual habrá una rueda de prensa. Hasta ahora no hay cambios en dicha agenda.

Algunos observadores confían en que los participantes en la Cumbre, a la que finalmente tampoco asistió el presidente de Haití, Michel Martelly, porque convalece de una operación en un hombro, puedan haber avanzado hacia el consenso en la cena de ayer.

Los temas centrales de esta cumbre, eclipsados por el tema de Cuba, son pobreza e inequidad, desastres naturales, seguridad, integración física y acceso a las nuevas tecnologÍas, todos del máximo interés para los habitantes de la región.

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