En Colombia el 15 de junio ¿Triunfará la identidad cultural sobre la paz y la guerra?

Por Carlos Villota Santacruz
Internacionalista, comunicador social y periodista experto en marketing político

Bogotá, 09 de Junio ¬_RAM_ A menos de ocho días que se decida en las urnas en Colombia, si Juan Manuel Santos es reelegido para un segundo mandato, o será reemplazado por el ex Ministro de Hacienda Oscar Iván Zuluaga, el debate se ha centrado, si ganará la paz o la guerra. Es una decisión histórica. O sigue en el pasado o se edifica el futuro, a partir del fortalecimiento de la identidad cultural. La razón. El país de 48 millones de habitantes, posee una complejidad étnica, en medio de un proceso de mestizaje anárquico.

El ejercicio del voto –en particular para los nuevos ciudadanos que alcanzaron los 18 años-reclaman en todos los escenarios que Colombia tenga una identidad. Una unidad, por encima de los partidos o las disputas verbales entre un presidente en ejercicio y ex Jefes de Estado, que se niegan a reconocer que el país necesita más que volver a la guerra, poner fin a cinco décadas de violencia, acompañada con la presencia institucional en las zonas de frontera, donde se ha alimentado la pobreza, la guerra y el desempleo.

Más allá del resultado de los comicios, quién alcance la silla presidencial y se posesione el 7 de agosto, debe saber, que el país no resiste más divisiones. Entre “santistas” y “uribistas”. Lo que se debe fortalecer es la cultura. Un instrumento indispensable para la formación de una conciencia nacional. Si el próximo Gobierno, desconoce los hábitos culturales y su historia diversa de la costa y de la sierra, no solo se prologarán los problemas, se agudizará la violencia y se atomizará la sociedad.

Es hora de mejorar la infraestructura; sí, pero también el modelo educativo. En el centro de esa tarea está la cultura, que acompaña de las nuevas tecnologías, de la web 3.0, permitan interpretar el proceso de trasculturización, dentro del cual la cultura hispánica y negra-africana, han desempeñado un papel primordial. La cultura indígena no puede quedar a la deriva. Las dos últimas tres generaciones de colombianos, hemos sido testigos de un hecho singular. La sociedad indígena ha librado una “batalla” por sus derechos como como ciudadanos, que incluye su derecho a la vida, pero también su derecho a la tierra, a la religión, al leguaje propio. En una palabra, a preservar su cultura.

Colombia pude avanzar hacia la paz, pero reconociendo su territorio y apropiándose de el. De defensa del medio ambiente, de la construcción de una democracia social, de una democracia económica, de fortalecer la justicia. De derrotar su lentitud. Sí copmo se debe formar mejor a los profesores, también se debe formar a los abogados. Ese es el punto central para trasformar la sociedad colombiana. La profesión de abogado requiere de una especial formación, previa a la vida universitaria, acompañado de unas bases étnicas y morales a toda prueba. Es una profesión que a mediano y largo plazo decide sobre la libertad, el patrimonio y el honor general. De la vida de las personas.

Quién gane la presidencia, el domingo 15 de junio, debe comprender que Colombia no puede seguir entre la guerra y la paz. Debe comprender la dimensión de un mandato. De los retos y oportunidades que ofrece un país más biodiverso del mundo, con dos océanos-una de sus principales ventajas geográficas- e incluirlo en una economía nacional vibrante, pujante, que mire más allá de los 9 Tratados de Libre Comercio firmados, que se acerque al campesino y a al sector agrario. De lo contario, el respaldo en las urnas, será un pasaporte a un mandato sin gobernabilidad, caos y desesperanza de quienes hoy reclamamos un cambio, fuera del escenario de la guerra y de la paz. A propósito de este comentario usted que piensa.

E-mail [email protected]

Compartir: