Procuraduría cita a concejal de Chía por la fuga que protagonizó hace 7 meses en Bogotá

Pasados siete meses del hecho, la Procuraduría General de la Nación citó a audiencia pública al concejal del municipio de Chia, Cundinamarca, Carlos Enrique Martínez Gallego, por la espectacular fuga que protagonizó en la capital de la República conduciendo en estado de alicoramiento.

Como se recuerda, Martínez Gallego dormía la borrachera en una camioneta en la calle 53 con Avenida Caracas y cuando la Policía lo despertó emprendió la huida, la cual finalizó en el interior de la Escuela del Ejército José María Córdoba, ubicada en la calle 80 con avenida Suba.

Esos hechos ocurrieron el 13 de octubre de 2013, cuando, dice la Procuraduría, el concejal de Chía “conducía de manera peligrosa en Bogotá y, al parecer, desatendió los controles de la Policía Nacional y agredió a varios uniformados”.

La diligencia disciplinaria se adelantará a las 2 de esta tarde en la sala 1 de la torre C de la Procuraduría General de la Nación en la ciudad de Bogotá.

El informe de la Procuraduría hace al respecto, las siguientes precisiones:

De acuerdo con la información obtenida por la Procuraduría, en las horas de la madrugada del 13 de octubre de 2013 el señor Martínez Gallego efectuaba maniobras peligrosas con su vehículo en la ciudad de Bogotá y, al parecer, valiéndose de su investidura como concejal habría influido en 23 integrantes de la Policía Nacional para evadir un control policial cuyo objetivo era evitar que siguiera conduciendo de manera peligrosa.

Al parecer, el entonces concejal desatendió varios llamados de las autoridades y habría prolongado su huida hasta ingresar de manera abrupta e irregular a una escuela de formación de oficiales del Ejército Nacional ubicada en la calle 80 a la altura de la avenida NQS.

El segundo cargo endilgado por el Ministerio Público está relacionado con la presunta agresión a dos intendentes y una subteniente de la Policía Nacional, pues el investigado no habría atendido la señal de pare que le hicieran estos suboficiales, abalanzando su vehículo en contra de ellos, y emprendió la marcha golpeando a la oficial subalterna que se puso frente al vehículo para evitar su huida y habría embestido a dos intendentes cuando éstos trataron de detenerlo ante las maniobras que realizaba.

Según manifestó el exconcejal, su conducta fue motivada por “la adopción de unas supuestas medidas de autoprotección para preservar su integridad física, por los presuntos peligros que corría, producto de otro contexto fáctico, en que vio inmerso por el desarrollo de su función como Concejal de Chía –Cundinamarca- (…)”.

El órgano de control calificó provisionalmente las faltas como gravísimas a título de dolo.

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