Cambio en equipo reeleccionista de Juan Manuel Santos

El primer paso fue buscar alianzas con los candidatos que quedaron atrás, con los barones electorales de las regiones o con generadores de opinión. Como quien dice, es el turno de la filigrana política, los ajustes de estrategia y los últimos movimientos en ‘ataque y defensa’.

En términos del presidente Juan Manuel Santos, llegó el momento de echar a andar la “locomotora electoral de la Unidad Nacional”. Para ello hubo cambios administrativos en la campaña reeleccionista. Algunas funciones del gerente Roberto Prieto le fueron otorgadas al expresidente César Gaviria. Una situación que se replicó en las regiones, donde asumieron el liderazgo políticos acostumbrados a hacer proselitismo. La consigna es “ponerse las botas y untarse de barro para llegar a la gente”.

El segundo ingrediente del cambio de estrategia es el presupuesto. La queja generalizada en las regiones es que no llegó el dinero para ‘movilizar’ votos. Entre otras acciones, se autorizó la publicidad en medios locales, en los cuales la pauta brilló por su ausencia para la primera vuelta. Además, para enfrentar el abstencionismo, los santistas tienen claro que “hay que sacar a la gente a votar. Desde ya se contrató el transporte porque hay zonas que son del santismo y, aunque ganamos, hay que aumentar la diferencia”, dijo un parlamentario de las entrañas de la campaña reeleccionista.

La Unidad Nacional sabe que no puede perder en zonas donde la base de gobernadores, alcaldes, concejales y diputados es propia. En las reuniones de campaña se hizo un fuerte llamado de atención porque el Centro Democrático logró impactar en su primera elección sin tener una base política fuerte y apoyándose en los miembros del Partido Conservador y el sector del Partido de la U que se mantiene fiel al uribismo. Ahora se dice que el santismo quiere aprovechar el 80% de estos cargos que son ocupados por los partidos de la coalición de Gobierno.

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