Cómo ven la campaña presidencial en Estados Unidos

Estas frases resumen la sensación que hay en Washington frente a la contienda electoral. Fuentes consultadas por El País coinciden en que la posibilidad de que Santos pierda inquieta el gobierno Obama.

El motivo es simple. Dado que las relaciones bilaterales son óptimas, se le da prelación a la continuidad. Y aquí tiene especial importancia el apoyo irrestricto a un proceso de paz que Zuluaga cancelaría y los demás candidatos reescribirían.

Aldo Cívico, experto en Resolución de Conflictos, asegura que los profesionales de la política y la diplomacia en Washington no le dieron demasiada importancia a los escándalos en las campañas, “porque hay cierta confianza en que al fin y al cabo Santos va a ganar, y les interesa más la continuidad de las políticas en este momento”.

El académico explica que con Santos hay una relación antigua. Además, los gabinetes de ambos gobiernos se conocen bien y trabajarían “de forma constructiva” en temas sensibles del posconflicto, entre ellos la fumigación de cultivos ilícitos, para citar un caso.

Prudencia diplomática

Es difícil que la Casa Blanca emita juicios de valor sobre procesos electorales polémicos en países aliados. Esa prudencia diplomática justificaría el silencio de Washington frente a asuntos que lo involucran en la campaña negra colombiana.

En el escándalo por las interceptaciones ilegales que habría hecho el supuesto hacker Andrés Sepúlveda, las operaciones habrían logrado sustraer datos confidenciales del Comando Sur de EE.UU., y habría existido una relación de Sepúlveda con funcionarios de la DEA, tal como sugiere en declaraciones a la Fiscalía el testigo español Rafael Revert.

Con funcionarios del Comando Sur y el Departamento de Estado se pudo confirmar que la información fue recibida y se analiza, pero no hay una respuesta oficial sobre el tema.

Según Myles Frechette, exembajador de EE.UU. en Colombia durante el Proceso 8.000, son mínimas las posibilidades de que la justicia estadounidense se involucre en el proceso electoral con declaraciones públicas. “EE.UU. no va a investigar eso porque es una acusación ridícula. Por el hecho de que una persona diga en otro país que la DEA y el Comando Sur están haciendo espionaje, no se tiene que hacer investigación. Es ridículo”, dijo.

No obstante, explica que para los círculos diplomáticos es muy triste el lenguaje en la recta final de las elecciones. “Se ve con asombro, estupefacción, los insultos que se han cruzado, y también las historias y revelaciones que están saliendo. Es muy triste para EE.UU. porque hemos trabajado mancomunadamente con Colombia años”.

Quienes siguen la política colombiana desde Washington sienten la misma incertidumbre que el ciudadano de a pie en Cali o Bogotá.

“La campaña se volvió fea, sucia, enredada; muy difícil de entender y seguir. Hay que esperar que todo se calme un poco y se resuelva, porque se ha generado una sensación de incertidumbre”, dijo Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano.

El País

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