Cumbre de las Américas podría servir para que los presidentes Chávez y Obama descongelen sus relaciones diplomáticas

Cartagena. 13 de abril _RAM_Se aproxima uno de los encuentros más esperados de la Cumbre de las Américas: el del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que llega después de una sesión de radioterapias en La Habana para combatir el misterioso cáncer que padece, con su homólogo de Estados Unidos, Barack Obama. Ambos mandatarios, con sus relaciones diplomáticas congeladas desde 2010, llegan a Cartagena en plena campaña hacia su reelección. La gran pregunta es si el encuentro realizado por Juan Manuel Santos, quien se ha declarado amigo de ambas partes, servirá para que el gobierno bolivariano y el norteamericano se animen a reactivar relaciones.
Son bien conocidas las frases con que Chávez, principal contradictor de EE.UU. en el continente, se refería al expresidente del país norteamericano, George W. Bush: «Mr. Danger» o aquí «huele a azufre», fueron dardos que lanzó el presidente de Venezuela en instancias internacionales. Obama tampoco ha escapado a los comentarios mordaces del líder bolivariano, cuyas políticas independentistas y socialistas se han basado en ir en contra del “imperialismo yanqui”. En diciembre del año pasado, Chávez llamó «farsante» e «irresponsable» a Obama por las declaraciones que dio a un periódico venezolano, en las que advirtió de las restricciones a los derechos en Venezuela y criticó la relación de Caracas con Irán.
Hace tres años, las relaciones entre EE.UU. y Venezuela empezaron a empeorar, hasta llegar al punto crítico en que ahora se encuentran. En agosto de 2010, el gobierno venezolano expulsó a Larry Palmer, embajador estadounidense, por unas polémicas declaraciones filtradas sobre el país bolivariano. En respuesta, Washington respondió con el retiro del visado al embajador venezolano en EE.UU., Bernardo Álvarez, en diciembre del mismo año.
Desde entonces, las relaciones diplomáticas se encuentran congeladas, aunque no las comerciales, que son las que más peso tienen entre ambas naciones. Pese a la sanción de EE.UU., en mayo de 2011, a la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) por sus relaciones en materia energética con Irán, los pactos económicos binacionales no se han visto mermados. Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Venezuela, que envía 1,2 millones de barriles diarios de petróleo al norte y es el tercer proveedor de crudo para los norteamericanos.
La cumbre que empieza mañana para los presidentes puede servir para que Obama y Chávez superen las viejas fricciones y abran la puerta a una nueva etapa de negociación. Así lo demostró el último encuentro continental, celebrado en Trinidad y Tobago en 2009, en el que el mandatario norteamericano logró poner un punto final, parcialmente, a la crisis con Venezuela que había heredadado desde el gobierno de George W. Bush. Asimismo, en 2009, Chávez sorprendió a un recién estrenado Obama regalándole «las venas abiertas de América Latina» y normalizando la diplomacia binacional.
No obstante, por tratarse de un año electoral, no se prevé que el presidente Chávez abandone su retórica antiimperialista y sus frecuentes acusaciones contra EE.UU., en las que ha basado su política independentista. De Obama, en cambio, se espera que mantenga los brazos abiertos para Chávez, cosa que le ha costado un rechazo por parte de los republicanos de su país, aunque también un incremento en su popularidad.
Uno de los puntos que Obama tendrá que manejar con suma delicadeza para no arriesgar su campaña electoral es el de la presencia de Cuba en las próximas cumbres continentales. La mayoría de países latinoamericanos, entre ellos Colombia, hicieron fuerza para que la isla comunista estuviera en el actual encuentro y, aunque finalmente se decidió que el gobierno de Raúl Castro no asistiría para evitar un escenario de confrontación que impidiera llegar a acuerdos específicos, los mandatarios de la región manifestaron que harán todo lo posible para que Cuba vaya al próximo cónclave. Chávez, y con él todos los países que conforman la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), son firmes aliados de la isla. EE.UU., en cambio, se niega a aceptar que el gobierno comunista participe en las cumbres que fueron creadas por Bill Clinton en 1994, por no cumplir con “los estándares de democracia y respeto a los derechos humanos”.
La convalecencia de Chávez, que no estará más de 24 horas en Cartagena, agrega un matiz a la posibilidad de su reconciliación con Obama. El cáncer que le fue detectado en junio de 2011 y por el que asiste a sesiones de radioterapia en La Habana, podría influir en el trato que el mandatario bolivariano reciba de sus homólogos latinoaméricanos y particularmente del presidente de EE.UU. El mundo está a la expectativa del apretón de manos entre los mandatarios y muchos esperan que, por lo menos, acuerden la designación de nuevos embajadores.

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