Presidente Santos se reunió con equipo negociador de La Habana

Al término de una reunión en el Palacio de Nariño entre algunos miembros del equipo negociador del proceso de paz con las Farc y el presidente de la República, Juan Manuel Santos, el mandatario resaltó los acuerdos a los que se llegó con el tercer punto en La Habana.

El presidente Santos también agradeció el apoyo que ha recibido por parte de la comunidad internacional y destacó la voluntad de la guerrilla en el propósito de erradicar el problema del narcotráfico.

Esta es la declaración que entregó el jefe de Estado:

«Acabamos de reunirnos con los miembros del equipo negociador del Gobierno en la mesa de conversaciones de La Habana, quienes me han reportado sobre el acuerdo alcanzado sobre el tercer punto de la agenda temática relativo a la solución al problema de las drogas ilícitas.

En primer lugar, quiero expresarles, en nombre de los colombianos, nuestra gratitud y reconocimiento por su trabajo abnegado, serio y dedicado, que ahora presenta un nuevo resultado. Quiero también valorar el apoyo y las manifestaciones de respaldo que hemos recibido de la comunidad internacional; en particular del secretario general de Naciones Unidas, el secretario general de la OEA, el secretario de Estado de Estados Unidos, la Unión Europea y muchos otros países, como México y Perú que tanto han sufrido con este problema.

No cabe duda de que el problema de las drogas ilícitas no es solo de Colombia, sino del mundo entero, y por eso este acuerdo es una buena noticia a nivel global. Incluimos este punto en el acuerdo general porque el Gobierno no estaba dispuesto a ignorar la relación entre el conflicto y las drogas, como ocurrió en procesos recientes con otros grupos.

El fin del conflicto debe representar una oportunidad para construir una solución conjunta e integral al problema de las drogas ilícitas, con los siguientes aspectos:

Primero: La sustitución y erradicación de los cultivos ilícitos. En esta sustitución no se trata solo de erradicar la coca, sino sobre todo de trabajar con las comunidades para resolver el problema. Se hará a través de procesos de planeación participativa para construir planes municipales de sustitución: planes que se construyen desde abajo, entre comunidades y autoridades.

La esencia del programa es resolver el problema de los cultivos mediante la sustitución voluntaria. Y si alguien incumple, el Gobierno procederá a la erradicación manual. Pero nuestro objetivo va incluso más allá de la sustitución: es nada menos que la integración territorial y la inclusión social.

Segundo: El desminado. Se llegó también a un acuerdo de inmensa trascendencia sobre desminado. El Gobierno pondrá en marcha un programa de desminado al que las FARC contribuirán por diferentes medios y en lo que les corresponda, incluyendo el suministro de información.

Tercero: El consumo. En cuanto al consumo, acordamos, entre otros aspectos, que el Gobierno creará un Programa Nacional de Intervención Integral frente al Consumo, con un enfoque de derechos humanos y de salud pública. Esta es una respuesta a la preocupación de muchas familias en el país.

Cuarto: El narcotráfico. Un mensaje muy importante del acuerdo es el fortalecimiento de la lucha contra el narcotráfico. Digámoslo claro: si llegamos al fin del conflicto, lo único que nos quedará por delante será el crimen organizado, y la vamos a atacar con todos los recursos a nuestra disposición. En particular, queremos darle un énfasis regional a esa lucha, para que las mafias enquistadas en los territorios no amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz.

Se pactaron unos compromisos finales. El Gobierno se comprometió a intensificar y enfrentar de manera decidida la lucha contra la corrupción en las instituciones para romper de manera definitiva cualquier tipo de relación de este flagelo. Y las FARC, por su parte, se comprometieron a contribuir de manera efectiva –con la mayor determinación y de diferentes formas y mediante acciones prácticas– con la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, y a poner fin a cualquier relación que hayan tenido con este fenómeno. Nosotros valoramos mucho ese compromiso.

Es un paso concreto hacia la paz. Por último, nos comprometimos ambos, ambas partes, con el esclarecimiento de la relación entre el conflicto y el cultivo, la producción y la comercialización de drogas ilícitas y el lavado de activos derivados de este fenómeno. Si esclarecemos las fuentes de financiación de la guerra, tendremos una garantía importante de no repetición del conflicto y de la violencia. Como queda visto, es un acuerdo de gran importancia, que trasciende nuestras fronteras y será de gran beneficio para el país y el mundo».

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