La exitosa gira de Mujica por los Estados Unidos

José «Pepe» Mujica encara el final de su mandato como lo comenzó: deslumbrando al mundo. Su sencillez, su sabiduría de hombre mayor y su calidez fueron factores determinantes que lograron cautivar a sus interlocutores los últimos tres días en Washington. El 26 de octubre, cuando las elecciones determinen quién continuará el mandato presidencial en Uruguay, él podrá decir que deja un país insertado en el mundo.

Su reunión con Barack Obama fue, sin dudas, el aspecto más sobresaliente de su gira. El presidente norteamericano no sólo llenó de elogios a su par del sur del continente, sino que lo colocó como un líder regional con influencia mundial. «Mujica tiene credibilidad en el mundo y es un líder a lo largo de todo el hemisferio», manifestó el hombre más poderoso del mundo respecto del jefe de Estado «más humilde».

En su encuentro con su colega, «El Pepe» -como se lo conoce popularmente- se tomó el tiempo y la confianza como para decirle una broma: «Está muy canoso», reveló Obama que le dijo el veterano dirigente de izquierda y ex guerrillero. Incluso, lo caracterizó como un hombre de paz: «Agradecemos el papel de Uruguay para mantener la paz en varias regiones», le manifestó.

Por su parte, el mandatario rioplatense le aconsejó que debía ejecutar las medidas necesarias para que los Estados Unidos tuvieran como segunda lengua el español, aunque lamentó que él mismo no hablara inglés y reconoció que Uruguay debía hacer lo posible para transformarse en una nación bilingüe.

Respecto de la educación, el presidente uruguayo señaló que no sólo busca que los profesionales uruguayos se formen en los Estados Unidos, sino que aquellos profesores que pertenecen a la élite universitaria norteamericana viajen a Uruguay para educar a sus estudiantes. «No sólo queremos mandar estudiantes, porque se nos casan y las empresas norteamericanas pagan mejor. Queremos profesores, y la sabiduría hay que ir a buscarla donde está. Lo que necesitamos es talento».

Durante las gestiones paralelas que efectuó su gabinete, Uruguay y Estados Unidos avanzaron en la posibilidad de que el año que viene ningún ciudadano necesite de una visa para traspasar las fronteras del otro país, una ventaja reservada sólo a unos pocas naciones desarrolladas.

Sin embargo, la gira de Mujica no terminó en la Casa Blanca o en el Salón Oval -al que calificó como «un cuartito más o menos»-. El uruguayo deslumbró por su sentido común y sencillez a un centenar de empresarios norteamericanos que se reunieron para escuchar a este hombre de aspecto campechano y humilde, que no manifiesta el lujo de otros jefes de Estado de la región.

«Somos amigos de los empresarios, pero no les vendemos el alma ni les compramos el bolsillo», manifestó Mujica ante los principales hombres de negocios reunidos en Washington. Y agregó: «En Uruguay no somos coimeros», quizás en un mensaje elíptico a otros países vecinos, aunque sin nombrarlos.
«Uruguay no tiene dirigentes sindicales de esos que se compran y se venden», despejó temores Mujica ante el mismo público, preocupado por lo que ocurre en otras latitudes del continente. Un verdadero vendedor de su país, diría cualquier experto en marketing. En ese contexto, aprovechó para anunciar que en su país se instalará la mayor planta productora de pasta celulosa del mundo.

Pero la agenda de Mujica no sólo se redujo a hombres de traje y corbata. También tuvo tiempo para conocer a la máxima estrella de la cadena de noticias CNN, Christiane Amanpour. Durante su entrevista, el líder regional habló, sobre todo, de su reciente medida a favor de flexibilizar el consumo y tenencia de marihuana, medida que despertó polémica no sólo en Uruguay, sino en el resto del hemisferio.
También la corrigió cuando le preguntó si se consideraba un presidente pobre: «No soy un presidente pobre. Pobre es la gente que necesita mucho, como dice Séneca. Soy un presidente austero», concluyó Mujica.

Además de múltiples y constantes contactos con la prensa, el líder latinoamericano mantuvo una charla «sin corbata» organizada por el Banco Mundial donde también contó la historia de Uruguay y despertó el interés del auditorio por su país, pero sobre todo por su persona. Continuamente despertó los aplausos y las risas de quienes lo escuchaban.

«No aflojé nada con el imperialismo, estoy tratando de vender unos kilos más de carne», dijo y estalló en un aplauso el público, y añadió que no van a «pelearse» con sus «vecinos (del Mercosur), pero siempre van a tener una pata afuera».

Con un rigor explícito, señaló: «No son carmelitas descalzas las que vienen a Uruguay, son empresarios y quieren llevarse la suya». «De América Latina, somos el país que distribuye mejor. Pero no es fruto de este gobierno o el anterior, sino de nuestra historia», concluyó Mujica, dándole crédito de la realidad uruguaya no sólo a su administración o a su partido, sino a todas las generaciones de su nación. Otra cátedra de economía y sentido común.

INFOBAE

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