Escalar el muro: ¡otra forma de aprender!

Bogotá, 06 de Mayo ¬_RAM_Dos veces por semana, 212 estudiantes de los colegios distritales toman una clase de adrenalina en altura. Ascendiendo sobre un bloque de 20 metros, aprenden que en este deporte hay que utilizar la mente antes que los músculos para llegar a lo más alto.
Lo primero que hay que vencer antes de empezar a practicar el deporte de escalada es el miedo a la altura. Eso lo confirman los estudiantes del Colegio Distrital OEA, quienes desde septiembre de 2013 entrenan todas las semanas este deporte extremo que cada día adquiere más adeptos en Colombia.
Entre ellos se encuentra Fernando José Perdomo. Tiene 13 años y siempre espera con ansiedad la llegada de la práctica, los días martes y jueves, para explotar sus habilidades físicas y mentales al máximo. Su reto: alcanzar la cima del muro artificial de 20 metros de altura que se encuentra ubicado en las instalaciones de la Unidad Deportiva El Salitre.
A partir de las 9:00 de la mañana y luego del mediodía, es sorprendente la cantidad de buses escolares que se enfilan en la entrada del parqueadero de este parque. De ellos descienden niñas, niños y jóvenes que portan diversos uniformes de los colegios oficiales y que provienen de diferentes localidades de Bogotá.
Al igual que Fernando José, este grupo de estudiantes llega al parque El Salitre para hacer uso de los recursos físicos que este les ofrece. Algunos vienen a practicar skateboarding y escalada, entre otros deportes.
El común denominador entre todos estos chicos es que se encuentran allí para participar en centros de interés, es decir, espacios de profundización dispuestos por la Secretaría de Educación del Distrito como parte del programa ‘Currículo para la excelencia académica y la formación integral 40×40’.
Fernando José, como otros de sus compañeros, se llevó una gran sorpresa el día en que en su colegio le ofrecieron practicar escalada entre las opciones de centros de interés para profundizar dos veces a la semana.
“Estaba entre natación y escalada, pero me decidí por escalar porque era algo diferente de lo que podía aprender más”, recuerda el estudiante, quien solo había tenido la oportunidad de trepar un muro artificial una vez que fue a un parque de entretenimiento.

“La mano en el aguacate”

La torre de escalada de la Unidad Deportiva El Salitre cuenta con varias paredes para hacer la práctica. Allí se reúnen, 212 estudiantes del Colegio OEA y de otras instituciones que también cuentan con este centro de interés en deportes.
“Hay que poner la mano en el aguacate”, le indica una joven a su compañera. Con ello se refiere al agarre verde cuya forma es muy similar al de la fruta y sobre el cual es necesario sostenerse para continuar subiendo. En el vocabulario técnico se conocen como presas, pero en la práctica los escaladores inventan todo tipo de apodos para ubicarlos con facilidad.
Mario Alexander Prieto es uno de los instructores del Instituto de Recreación y Deporte (IDRD) que tiene a cargo la tarea de enseñar cómo escalar el muro. “Los estudiantes vienen con la idea de que es trepar, usar manos y pies para desplazarse hasta lo más alto; pero la escalada es una técnica por rutas y requiere un aprendizaje de su cultura y de sus modalidades”, explica.
No es, entonces, una mera cuestión de fuerza. Eso lo demuestran las mujeres del grupo, que a pesar de no ser las más musculosas tienen las mismas habilidades que sus compañeros hombres para subir apoyadas por los agarres.
La escalada es un deporte que busca desarrollar vías para ascender a través de los agarres preestablecidos. “Siempre hay que utilizar la mente antes que los músculos, porque para hacer una ruta hay que pensarla y aprenderla de forma que el cuerpo pueda seguir las instrucciones que le da el cerebro”, dice el licenciado de educación física.
En eso concuerda Laura Vargas, para quien lo importante, más que tener un ‘buen físico’, es “trabajar el cuerpo con la mente, porque hay que tener mucha creatividad para hacer las rutas. Este es un deporte que te hace pensar”, concluye la estudiante de 14 años.
Hacia lo más alto
Aunque parece una clase totalmente fuera de lo común, los instructores tienen diseñadas las estrategias y actividades de acuerdo a la edad y el nivel de cada estudiante para que ningún detalle del aprendizaje se deje a la improvisación. Eso sí, está claro que en esta, como en otras asignaturas, ‘la práctica hace al maestro’.
Luego del calentamiento básico, durante la clase se plantean diferentes modalidades de trabajo. ‘En bloque’ consiste en ascender sobre la pared a una altura máxima de 5 metros, para lo que no se requiere utilizar arneses y basta con acomodar las colchonetas en la parte inferior del muro artificial.
En niveles más avanzados se aprende ascenso en velocidad y dificultad, utilizando cuerdas y demás requisitos para garantizar la seguridad en la escalada. También se trabaja el descenso en rápel desde la cima del bloque, que es uno de los preferidos por todos los jóvenes.
Mientras Fernando José Perdomo ve a otros de sus compañeros subiendo el muro, contorsionando con piernas y manos para superar las ondulaciones del bloque de escalar, dice que “lo más emocionante de venir a la clase es que este es un deporte que no se puede practicar en otro lugar”.
Como deporte, la escalada es una práctica costosa, pues requiere de equipos de seguridad, implementos deportivos como zapatos especiales y una zona diseñada para ello. “Esta es la razón por la que es una gran oportunidad que estos jóvenes el que tengan un especio como este, pues es algo que no cualquier persona puede hacer”, afirma Mario, instructor del IDRD.

Aprendizajes más allá de la escuela

Comúnmente, los deportes extremos se asocian al desarrollo de un buen estado físico, fuerza y destreza motriz. Pero los beneficios y aprendizajes que traen a las niñas, niños y jóvenes trascienden estos límites.
Para escalar en muro o roca, hay que ser, sobre todo, muy imaginativo. Tener coordinación y buena memoria también es fundamental, así como lo es resolver los dilemas que en medio del ascenso le surgen al escalador, sobre cómo tomar un agarre o colocar su pie.
Aunque se trata de un deporte individual, la práctica requiere además de un gran trabajo en grupo; y de valores como el respeto por los otros, la confianza y la honestidad.
Antes de venir en las tardes a escalar, Fernando pasaba las tardes en su casa, haciendo tareas y viendo televisión, como él cuenta. Hoy, gracias al ‘Currículo 40×40’ está profundizando en escalada, un deporte que le enseñó que es posible superar los miedos y vencerse a sí mismo, subiendo cada vez más alto.

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