El gobierno no puede exonerar a las petroleras del desastre ambiental en el Casanare

Bogotá, 23 de Abril ¬_RAM_ “El gobierno debe contratar estudios propios y no elaborados por Pacific Rubiales o las demás multinacionales que se benefician con el desastre ambiental”, con estas palabras concluyó el senador Jorge Enrique Robledo el debate de control político sobre el desastre ambiental de Casanare realizado el martes 22 de abril de 2014 en la Comisión V del Senado de la República en compañía de las senadoras Maritza Martinez y Daira Galvis.

El senador del Polo Democrático Alternativo señaló que aunque pueden existir multiplicidad de causas del daño ambiental, es inadmisible que el gobierno nacional en cabeza de los ministros de Minas y Medio Ambiente excluya de antemano a las operaciones de la industria petrolera como una posible causa de la tragedia ambiental de la Orinoquía, actitud que el senador no dudo en calificar de arbitraria.

Apoyado en los estudios del ingeniero Oscar Vanegas, el senador Robledo señaló que el hidrodinanimo y la sísmica, son dos de los factores que causan mayor impacto en los acuíferos de la Orinoquía, una de las zonas más ricas en recursos hídricos del país y la cual concentra el 40 % de las reservas subterráneas de agua de los colombianos.

Con cifras en la mano, el ahora senador más votado de Colombia, demostró los riesgos y el daño ambiental causado por la combustión in situ, otra práctica de las petroleras que según la Ministra de Medio Ambiente se realiza sin licencia ambiental lo cual agrava sobremanera la situación descrita.

El senador citante le recordó a los colombianos que la lógica de las multinacionales es explotar la mayor cantidad de petróleo en el menor tiempo posible sin atender al cuidado del medio ambiente, mientras las empresas petroleras de propiedad estatal valoran la utilidad del recurso no en función del interés particular sino a favor del interés nacional.

Robledo finalizó con la exigencia de que el gobierno nacional realice los estudios pertinentes para conocer con certeza científica el impacto de las operaciones petroleras en el Casanare y la región de la Orinoquía.

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