Arzobispo de Bogotá consideró a colombianos «injustos y violentos»

El primado de Colombia, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Rubén Salazar, consideró este viernes a los ciudadanos del país como «injustos y violentos» y clamó para «no ser indiferentes» ante el secuestro.

«Nos encontramos, en cualquier parte de Colombia, con personas oprimidas por el dolor de la miseria, de la falta de recursos, de la imposibilidad de acceder a sus derechos», indicó el jerarca de la Iglesia católica e insistió que así, esta es «una sociedad injusta y violenta».

«Vivimos en una patria en conflicto, en una patria en la que se dan terribles desigualdades, en la que se dan todo tipo de injusticias (…)», señaló Salazar durante el Sermón de las Siete Palabras en la Catedral de la capital colombiana.

El jerarca rogó en su prédica, además, para que en Colombia no se utilicen más las minas antipersonal y cesen las víctimas de esos artefactos.

«No podemos ser tolerantes por todo aquello que destruye a la persona humana, personas que han tenido que vivir las últimas consecuencias de ser vilipendiados, humillados, ofendidos, todo esto por el horror de las minas antipersonal», señaló Salazar.

El mismo jerarca había declarado en una reciente entrevista que la paz de Colombia aún no está cerca e indicó, que hay que ser conscientes de que todo el país necesita vivir reconciliado.

«Yo pienso que en Colombia hemos creado una cultura del conflicto y de la confrontación y por lo tanto de la violencia. Tenemos que desarmar esa cultura y crear una nueva. La cultura de que todos debemos respetarnos, de que todos estamos llamados a ayudarnos los unos a los otros, y que el bien de unos, es el bien de todos, y el bien de todos, es el de cada uno», señaló el arzobispo bogotano.

Otros obispos colombianos, como los de Tibú, Omar Alberto Sánchez; de Tunja, Luis Augusto Castro; de Buenaventura, Héctor Epalza; de Cali, Darío de Jesús Monsalve; de Villavicencio, óscar Urbina, y de Cúcuta, monseñor Julio César Vidal, coincidieron igualmente desde sus púlpitos, en su clamor por alcanzar la paz en el país.

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