¿Qué hay en las listas al Congreso?

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Por Carlos Obregón

Definidas las cabezas de lista de los partidos para el Congreso, y con el cierre de inscripciones este 9 de diciembre, está claro el juego de cada partido para el 2014.

Para quienes viven soñando con un Congreso admirable, la mala noticia es que aunque el que se elegirá en el 2014 sería mejor que el actual por las figuras que lideran las listas, no será el que reclaman la opinión y sus críticos. Ni habrá una gran mayoría renovadora ni hay razones para pensar que se comportará diferente: serán elegidos con las mismas reglas de juego del anterior –casi todos por listas abiertas– y funcionarán con el mismo esquema donde la alianza de Gobierno intentará imponer sus condiciones a la oposición.

Lo que hará interesante las elecciones con las listas como han quedado integradas es la presencia del expresidente Álvaro Uribe y el reto que les impuso a los demás partidos de buscar figuras más con pasado que con futuro: Horacio Serpa, Roberto Gerlein, Antonio Navarro y Carlos Fernando Galán, quien más que una cara nueva es un apellido de peso en la política.

¿Qué significa la integración de estas listas? Hay listas que marcan de alguna manera una intención: la del Uribe Centro Democrático, la derecha y la oposición al proceso de paz y al gobierno Santos; la liberal, que pese a mantener a la maquinaria electoral, incluye personas que llegarán a trabajar por los derechos de las víctimas y ese es el mensaje que quieren manejar, y la del Polo que tampoco hizo grandes cambios pero mantiene su línea ortodoxa con predominio del MOIR, de oposición radical al Gobierno y al modelo económico.

El otro bloque lo integran las listas de supervivencia de los partidos: el más perjudicado, la U, que no logró conquistar una figura fuerte de afuera ni logró tener un senador estrella tipo Robledo para ponerlo al frente; seguido por el Conservador que en vez se llevar nombres de peso y caras nuevas terminó dando avales a personas rechazadas en otros partidos por el origen de su capital político. Cambio Radical encontró en Galán el salvavidas para su lista e hizo un intento serio para depurarla de nombres polémicos, pero no logra sorprender a nadie. Y la Alianza Verde que también encontró en Navarro una tabla para intentar pasar el examen del umbral, pero no pudo armar la gran lista alternativa que se propuso al comienzo.

El intento que hicieron algunos para tener una lista de lujo terminó siendo una frustración no solo porque el desprestigio del Congreso que dejó de ser la plataforma para lanzarse a la Presidencia, sino por la crisis de los partidos afectados por desorden y la falta de liderazgo.

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