En su funeral Mandela logra acercar a EEUU y Cuba; estrechón de manos entre Obama y Raúl Castro

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Nelson Mandela hasta después de muerto sigue haciendo que sus políticas de reconciliación se sigan aplicando, o al menos así se interpreta el estrechón de manos entre el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama y el mandatario de Cuba, Raúl Castro, hecho que se produjo en el marco del funeral del expresidente sudafricano cumplido esta mañana en el estadio de fútbol de Johannesburgo.

En efecto, Obama y Castro se estrecharon la mano y fue registrado por fotografos y camarógrafos de todo el mundo, contrario al saludo que en forma similiar se dieron Bill Clinton y Fidel Castro en el año 2000, en Nueva York, en el marco de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, que ninguna cámara alcanzó a captar, pero que posteriormente la Casa Blanca admitió que sí se había producido.

El saludo entre los líderes de dos enemigos de la Guerra Fría ocurrió durante una ceremonia centrada en el legado de reconciliación de Mandela.

Obama estaba saludando a varios líderes mundiales y jefes de Estado que asisten al funeral en Johannesburgo. También estrechó la mano de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, quien ha chocado con Obama por las supuestas actividades de espionaje de la NSA.

Por cierto, Obama y Castro fueron oradores en el funeral de Mandela, junto con la mandataria brasileña.

Estados Unidos y Cuba han dado recientemente pequeños pasos hacia un acercamiento, lo que ha aumentado las esperanzas de que las dos naciones puedan estar cerca de un momento histórico en sus relaciones. Pero los escépticos advierten que los dos países han mostrado señales de acercamiento en el pasado, para regresar a las recriminaciones.

En septiembre del 200, en Nueva York, el entonces presidente Bill Clinton y el presidente cubano Fidel Castro, tuvieron un breve intercambio de palabras y un apretón de manos.

“Eso fue todo”, tal como lo destacaron los medios informativos, pero como se trata del primer intercambio personal, aunque fugaz, al más alto nivel entre los Estados Unidos y Cuba en décadas, la noticia del saludo fue la gran sorpresa de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas.

“Por lo que tengo entendido, la iniciativa fue del señor Castro”, dijo en ese momento la secretaria de Estado, Madeleine Albright.

“Hablaron por algunos minutos, fue una conversación cordial, pero, hasta donde yo sé, sin nada de sustancia”, agregó.

Clinton ya había estado en el mismo espacio físico que Castro, cinco años atrás en las Naciones Unidas, pero nunca antes habían cruzado palabra, explicó el vocero de la Casa Blanca, Joe Lockhart.

La noticia generó tal revuelo que Lockhart, que en primera instancia había desmentido el apretón de manos, consultó al director del Consejo Nacional de Seguridad, Sandy Berger, y a una serie de testigos, hasta determinar que efectivamente había ocurrido.

Clinton, sin embargo, dejó a Castro afuera de una lista tamaño sábana de líderes a los que invitó esa noche a una recepción.

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