Venezuela elige alcaldes en primera prueba en las urnas para presidente Maduro

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Por Patricia Vélez y Eyanir Chinea

CARACAS (Reuters) – Los venezolanos votaron el domingo para renovar autoridades municipales, en elecciones que fueron una prueba de fuego para el presidente Nicolás Maduro porque medirán el apoyo a sus drásticas medidas contra los problemas económicos del país.

Después de los ajustados comicios presidenciales de abril, la votación -la cuarta en poco más de un año- también fue una prueba para una oposición que lucha por ratificar el respaldo conseguido en las urnas hace ocho meses.

Los dos bandos jugaron fuerte en una Venezuela dividida entre los que apoyan sin reservas al Gobierno y los que quieren cambiar de rumbo después de 14 años de socialismo.

Para el oficialismo, la jornada en la que se escogieron 337 alcaldes y casi 2.500 concejales era una oportunidad de reforzar el legado socialista del fallecido Hugo Chávez. Para la oposición, un examen a la gestión de Maduro.

«Hoy es el día del amor y la lealtad a Chávez», dijo Maduro poco después de votar. «Yo le pido que ganen con amor y respeto al adversario y, a los que pierdan, acepten la derrota y sigan trabajando por su comunidad en paz», agregó.

A las 19.30 hora local (0000 GMT) la mayoría de las mesas había cerrado luego de una afluencia moderada entre los poco más de 19 millones inscritos. Los primeros resultados empezaban a transmitirse, pero se esperaba el primer boletín del Consejo Nacional Electoral (CNE) para ya avanzada la noche del domingo.

Si bien la relevancia de estos comicios es menor a la de las presidenciales, lo que históricamente se ha reflejado en una mayor abstención, las alcaldías reciben una buena tajada de los recursos estatales.

Con estas elecciones la oposición buscaba un voto contra Maduro, a quien tildan de no tener la pericia política ni el carisma de su predecesor y mentor Chávez. Además lo acusan de tener un manejo de la economía «desastroso».

«En el momento histórico que vive nuestro país, de situación tan dura, este es el momento en que los venezolanos no podemos ser indiferentes y expresar, sobre todo los que queremos un cambio en Venezuela», dijo el líder opositor y ex candidato presidencial Henrique Capriles tras sufragar.

Después de estos comicios, el oficialismo y la oposición no se verían la cara en las urnas hasta las parlamentarias del 2015, en un país que ha vivido por más de una década en un perenne ambiente electoral.

A pesar de lo polarizado de la sociedad venezolana, las elecciones se desarrollaron sin sobresaltos, con excepción de un incidente aislado en el estado occidental de Trujillo, donde medios locales reportaron la muerte de una miembro de mesa tras ser baleada en un hecho del que no se conocen detalles.

TROFEOS EN LA MIRA

El oficialismo obtendría más alcaldías por su presencia en las zonas rurales, pero la oposición ganaría municipios adicionales a los que controla actualmente y se quedaría con varios de los emblemáticos, han estimado analistas.

La batalla se concentra en los representantes de la capital, Caracas, y de la occidental Maracaibo, las dos ciudades más pobladas. Pero para ambos bandos también es clave el resultado de votos totales para poder cantar victoria.

Para los mercados, los comicios cobran importancia porque su resultado podría influir sobre los próximos pasos del Gobierno en materia económica.

«Una estrecha victoria, de uno y otro lado, es probable que tenga poco efecto sobre el futuro del país y es probable que ninguno de los bandos anote una gran victoria», dijo el analista financiero Russ Dallen.

REBOTE DE POPULARIDAD

Maduro, heredero político de Chávez, asumió en abril en medio de acusaciones de fraude electoral de la oposición.

El ex sindicalista de 51 años asegura que sus adversarios políticos -junto con los poderes financieros de Estados Unidos- buscan desbancarlo a través de una «guerra económica».

«Se fue el padre de la revolución, pero dejó al hijo y él continuó con esta revolución de ayudar a los pobres. Yo lo sigo apoyando», dijo Freddy Navarro, un jubilado de 62 años, a las afueras de su centro de votación en el centro de Caracas.

Pero en el frente económico Maduro no ha tenido tregua.

Venezuela sufre una acelerada inflación de casi un 55 por ciento a tasa anualizada y la escasez alcanza a productos como el papel higiénico y agua embotellada.

«No estoy de acuerdo con lo que están haciendo en lo económico, social, con la seguridad (…) apoyo un cambio», afirmó Lisandro León, un diseñador gráfico de 47 años.

Para apuntalar la aprobación a su gestión en medio de los problemas económicos, el fornido ex chofer de autobús lanzó en noviembre una «ofensiva económica» para atajar la inflación.

En una jugada que recordó los múltiples enfrentamientos de Chávez con el sector privado, ordenó bajar los precios de los productos en miles de tiendas, fijó límites a los alquileres comerciales y anunció la regulación del valor de los autos con los poderes especiales que por un año le concedió la Asamblea Nacional de mayoría oficialista.

Las medidas, que la oposición catalogó de populistas y fueron celebradas por millones de consumidores, habrían frenado e incluso revertido la caída en su popularidad, lo que se reflejaría en el resultado electoral, según analistas.

La popularidad de Maduro subió 10 puntos frente al mes pasado, a un 50,4 por ciento, de acuerdo a un estudio de la firma local Datanálisis filtrado por analistas de Wall Street.

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