Apagón deja gran parte de Venezuela en tinieblas

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Un apagón de gran magnitud afectó la noche del lunes gran parte de la capital Caracas y la mayoría de Venezuela en la segunda interrupción eléctrica en tres meses en el país petrolero, que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro dijo fue causada por un sabotaje, pero sus detractores culparon a la ineptitud.

Los servicios de transporte subterráneo y terrestre y las comunicaciones se vieron afectados, causando malestar entre la población a falta de solo seis días para unas elecciones municipales que servirán como termómetro de la popularidad de Maduro, que asumió en abril tras un ajustado triunfo.

Desde entonces, el mandatario ha tenido que enfrentar episodios de escasez y altos índices inflacionarios que han presionado su popularidad, aunque ha culpado por ello a la oposición que, asegura, lleva a cabo una «guerra económica» que apunta a desestabilizar el país para luego desbancarlo.

«Ocurrió una falla en la subestación La Arenosa, la misma donde ocurrió el acto de sabotaje en septiembre», dijo el ministro de Energía Eléctrica, Jesse Chacón, refiriéndose al evento de hace tres meses que dejó a casi todo el país en tinieblas.

«Nos extraña mucho que después de haber estabilizado el sistema en las condiciones en que venía funcionando, sin ningún tipo de limitación, se haya presentado esta falla en la noche cuando no hay problemas entre demanda y generación», explicó.

Más tarde, el ministro aseguró que en la capital Caracas ya se había recobrado el flujo eléctrico en un 80 por ciento y se trabajaba para hacerlo en el resto de las ciudades afectadas.

La industria petrolera sorteaba el incidente sin sobresaltos ya que cuenta con generación eléctrica propia y la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) garantizó el despacho de combustible dentro y fuera del país.

La falla se originó aproximadamente a las 20:00 horas (0030 GMT del martes) y afectó los estados Miranda, Vargas, Zulia, Lara, Falcón, Táchira, Mérida, Trujillo, Yaracuy, Portuguesa, Cojedes, Barinas, Aragua, Carabobo, y parte de Caracas.

Venezuela sufre constantes racionamientos de electricidad debido a problemas con la generación hidroeléctrica, de donde proviene, aproximadamente, el 64 por ciento de su suministro.

Con la intención de paliar los constantes apagones, el país ha invertido miles de millones de dólares para importar plantas de generación térmica, algo que en los últimos años ha presionado la venta de derivados petroleros.

¿OTRO SABOTAJE?

A principios de septiembre, un apagón dejó en penumbras a casi todo el país petrolero y el Gobierno de Maduro culpó entonces a la oposición de un «sabotaje».

Y la noche del lunes, apenas enterados de la falla, los partidarios del Gobierno se apresuraron en clamar nuevamente: «sabotaje» opositor.

«No tengo dudas que el saboteo eléctrico de hoy es parte del plan de la derecha, alertas», escribió en su cuenta de Twitter, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y hombre fuerte del Gobierno.

Sin embargo, el propio Maduro fue más cauto y sólo calificó el hecho como «extraño».

Minutos antes, el corte de luz interrumpió intempestivamente una transmisión que hacía el mandatario desde el presidencial Palacio de Miraflores a través de la televisión estatal.

«Me siento frustrado, siento impotencia», dijo Aneudys Acosta, un vendedor de 29 años que esperaba que amaine la lluvia para regresar a su casa.

«Vivo lejos y estoy aquí solo. Hay algo que está fallando y todavía no lo atacan. El Gobierno debe tener un plan B», agregó a las afueras de una estación cerrada del metro.

En el 2007, el fallecido Hugo Chávez, quien nacionalizó vastos sectores de la economía con el fin de instaurar el socialismo en Venezuela, se hizo de gran parte del sistema eléctrico al estatizar La Electricidad de Caracas, donde tenía mayoría accionaria la estadounidense AES Corp.

Desde entonces, según analistas, la desinversión en el sector ha provocado un deterioro de los servicios de generación y transmisión al punto de que a pesar de que la capacidad instalada supera con creces a la demanda, la poca capacidad disponible efectiva obliga a racionamientos.

La capacidad instalada en Venezuela es de unos 28.000 megavatios (MW) para una demanda del orden de los 18.000 MW, pero la capacidad operativa es menor que la demanda.

Sin embargo, el Gobierno se queja constantemente del derroche de energía por parte de los venezolanos, que consumen un promedio de 5.878 kilovatios-hora (kWh) por vivienda al año, el doble que el promedio en América Latina.

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