El ejército tailandés toma posiciones en Bangkok

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Tailandia ha dado en las últimas horas un paso más hacia el enfrentamiento civil, con partidarios y detractores del gobierno empleando la violencia por primera vez desde que se iniciaron las protestas contra el gobierno hace una semana. El Ejército ha comenzado a desplegarse en la capital, Bangkok, para proteger puntos vitales de la ciudad y tratar de mantener la calma después de que cuatro personas murieran y decenas resultaran heridas la noche del sábado. Los mandos militares aseguran que, por ahora, sus soldados irán desarmados y se limitarán a servir de apoyo a la policía.

Las fuerzas del orden han permanecido impasibles durante la última semana mientras miles de manifestantes tomaban sedes ministeriales, cuarteles de la policía y avenidas de Bangkok, en un intento de paralizar el gobierno y forzar su caída. El líder del movimiento opositor, Suthep Thuagsuban, había anunciado para hoy la toma de otras ocho instituciones, incluidas varias televisiones. Sus seguidores irrumpieron en las oficinas de la cadena PBS para forzar a sus editores a emitir uno de sus discursos, en el que convocó una huelga de funcionarios para mañana y prometió seguir su lucha «hasta tumbar la dictadura».

Los manifestantes se encontraron una fuerte resistencia de la policía en sus intentos de asaltar el cuartel general de la policía nacional y la Casa del Gobierno, que acoge las oficinas de la primera ministra Yingluck Shinawatra. Los agentes utilizaron gases lacrimógenos y pelotas de goma para repeler los constantes intentos de la muchedumbre de acceder a ambos recintos. «No nos rendiremos», decía Patcharee, una funcionaria de 32 que se había unido al asalto. «Queremos liberar el país de corruptos».

El Movimiento Civil para la Democracia, liderado por Suthep, un ex senador y antiguo dirigente del Partido Demócrata, exige la dimisión del gobierno, la disolución del parlamento y la creación de un consejo del pueblo designado a dedo para llevar a la nación a «una verdadera democracia». Aunque los manifestantes piden la dimisión de Yingluck Shinawatra, su verdadero objetivo es terminar con la influencia que sigue ejerciendo el ex primer ministro Thaksin Shinawatra, derrocado por el Ejército en 2006 y hermano de la actual líder del país.

Llaman a los militares a intervenir

La mayoría de los concentrados no ocultan que verían con buenos ojos una nueva intervención de los militares, que han llevado a cabo 18 golpes de Estado desde que el país se convirtió en una monarquía constitucional en 1932. Suthep asegura que no aceptará la convocatoria de nuevas elecciones porque considera que todas las instituciones del Estado han sido manipuladas para beneficiar a Thaksin, cuyos partidos políticos han ganado todas las elecciones desde su caída.

El temor a un enfrentamiento civil abierto ha aumentado después de que decenas de miles de seguidores del Gobierno, conocidos como camisas rojas, hayan llegado a Bangkok. Más de 50.000 han permanecido concentrados en el estadio Rajamangala de la capital, con grupos aislados recorriendo la ciudad en motocicletas. El choque más grave se inició la noche del sábado cuando estudiantes de la Universidad de Ramkhamhaeng atacaron un convoy de vehículos que transportaba a seguidores del Gobierno, según varios testigos. Poco después se produjo una reyerta que terminó a tiros: los muertos y varios de los heridos presentaban heridas de bala.

Los dos bandos políticos representan la fuerte división de la sociedad tailandesa. Los hoy opositores están formados sobre todo por las clases urbanas, la burocracia estatal, los sectores más monárquicos y la elite que durante décadas ha dominado la política y la economía del país. Los camisas rojas, por su parte, se nutren sobre todo de las clases trabajadoras y los campesinos del norte del país.

Ambos frentes están liderados por líderes con causas judiciales pendientes: mientras Thaksin Shinawatra vive en el exilio tras ser condenado a dos años de prisión por corrupción, el líder opositor Suthep debe responder en los próximos días ante la justicia por la muerte de 92 personas en las revueltas contra su gobierno cuando era vice primer ministro, en 2010.

Aunque varias embajadas emitieron durante todo el día notas pidiendo a sus ciudadanos que extremaran las precauciones, la mayor parte de la ciudad y el resto del país mantienen una actividad normal. Los centros comerciales de zonas no afectadas por las protestas se encontraban abarrotados en Bangkok y en los principales destinos turísticos no se ha producido ningún incidente. Las agencias de viaje, sin embargo, aseguran que están recibiendo cancelaciones de cara a la temporada alta que acaba de empezar. La industria turística genera un 7% de la riqueza nacional, según datos del Gobierno.

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