Santos y la reelección: ¿cómo y con qué?

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Por Carlos Obregón

En todos los países donde hay reelección son muy raros los casos donde el presidente no la busque. Y el presidente Juan Manuel Santos no es la excepción. Lo único que pudo haberlo puesto a dudar fue el momento de los paros de este año cuando su imagen cayó a niveles insospechados.

Por eso el anuncio de este miércoles en la noche no sorprendió a la opinión, que ya había sido notificada, semanas atrás por medio de mensajes como“he venido sopesando y ya prácticamente la tengo tomada, pero no quiero anticiparme”.

Por eso la pregunta que sigue ahora no es si Santos la quiere sino cómo y con qué lo va a lograr. Hoy las encuestas no están de su lado. Su imagen favorable en la encuesta Gallup, revelada por Caracol Radio en octubre, es apenas del 29%; en la del Centro Nacional de Consultoría, en noviembre es del 43%; en la de Ipsos, de septiembre, es del 29% y la reciente de Cifras y Conceptos, 36%. Ninguna lo acerca al 50% que debería ser el porcentaje ideal para iniciar la campaña. Por su parte los encuestados en contra de la reelección son el 77%, según la investigación de Ipsos.

Hay una frase clave en la alocución de Santos que podría ser una señal de la manera como jugará sus cartas en la reelección que tendrá como eje de discurso la paz: “convocaré a todos los sectores que apoyan la paz –algunos incluso que no están de acuerdo conmigo– a que trabajemos juntos para defender lo que se ha alcanzado y para llevar a buen puerto este proceso”.

Esos sectores no son propiamente los del uribismo, pero sí sectores que no están en la Unidad Nacional y que le están apostando a la paz, como la Marcha Patriótica, o sectores de opinión que no tienen partido pero que a la hora de ver en riesgo el proceso de paz por la amenaza del candidato de la derecha preferirían apoyar la reelección. Hoy parece un hecho que Óscar Iván Zuluaga pasa a la segunda vuelta con Santos y que la tercería de los verdes tiende a desinflarse.

Es claro que el presidente está reelegido por la clase política, pero aún está lejos de tener el apoyo de la opinión. Por eso, a diferencia de hace cuatro años, la bandera de Santos no será la continuidad de la seguridad democrática sino la continuidad del proceso de paz y para eso necesita buscar muchos aliados y consensos.

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