Papa dice que el comunismo ya no funciona en Cuba

El Papa Benedicto XVI dijo el viernes que el comunismo ya no funciona en Cuba y que la Iglesia Católica está dispuesta a ayudar a la isla a encontrar nuevas formas de avanzar en nuevos modelos sin «trauma».

En declaraciones en el avión que lo traslada desde Roma hacia México y Cuba, el Sumo Pontífice dijo a periodistas: «Hoy es evidente que la ideología marxista en la forma en que fue concebida ya no corresponde a la realidad».

Al responder a una pregunta sobre su visita a la isla, un bastión comunista situado a 145 kilómetros de la costa de Estados Unidos, el Papa dijo: «Nuevos modelos deben ser encontrados con paciencia y de forma constructiva (…), nosotros queremos ayudar».

El Papa Benedicto XVI, que está previsto que llegue a Cuba el lunes luego de una visita de tres días a México, llamó a la libertad de conciencia y a la libertad de culto en la isla, donde rige un sistema comunista desde hace más de 50 años.

El Sumo Pontífice ofreció la ayuda de la Iglesia para lograr una transición pacífica en Cuba y dijo que el proceso requería de paciencia y también de «mucha determinación».

«Queremos contribuir en un diálogo espiritual para evitar traumas y ayudar a avanzar a una sociedad que es fraternal y justa, que es lo que deseamos para todo el mundo», añadió.

La palabra «trauma» ha sido usada anteriormente por miembros de la Iglesia Católica Romana para referirse a lo que podría suceder en Cuba, particularmente cuando se produzca la muerte del debilitado líder revolucionario Fidel Castro, de 85 años, quien le cedió el poder a su hermano Raúl en el 2008.

Consultado sobre las declaraciones del Papa, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, dijo que su Gobierno está dispuesto a escuchar a Benedicto XVI pero aclaró que el proyecto cubano es «democrático».

«Respetamos todas las opiniones. Consideramos útil el intercambio de ideas», aseguró a periodistas en La Habana.

«El proyecto social cubano tiene un acervo, muestra una obra construida, está abierto al intercambio de ideas, es un proyecto social democrático escogido genuinamente que se encuentra al mismo tiempo en constante perfeccionamiento», sostuvo. «Escucharemos con todo respeto a Su Santidad», insistió.

Benedicto XVI dijo que la histórica visita a Cuba en 1998 de su predecesor, el Papa Juan Pablo II, «abrió un camino de colaboración y diálogo constructivo, un camino que es largo y llama a la paciencia, pero avanza».

La visita de Juan Pablo II aceleró el proceso de reconciliación entre la Iglesia Católica y los líderes comunistas de Cuba, que estuvieron enfrentados por muchos años tras la revolución de 1959.

La Iglesia y el Gobierno cubano aún están en desacuerdo sobre temas como el uso de los medios y la educación religiosa.

DERECHOS HUMANOS

Al ser consultado sobre si abordaría temas de derechos humanos en Cuba, el Papa respondió: «Es obvio que la Iglesia siempre está de lado de la libertad, del lado de la libertad de conciencia, de libertad de culto, y contribuimos en ese sentido».

Elizardo Sánchez, portavoz de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos, dijo por teléfono a Reuters que la declaración del Papa confirma su «buena voluntad» respecto a la situación en la isla, pero no tiene grandes esperanzas con la visita.

«Dudo mucho que esta visita va a tener algún impacto en materia de derechos humanos y democracia para los cubanos», expresó.

«El problema en Cuba no es el marxismo (…) Al Gobierno le falta voluntad para hacer los cambios políticos modernizadores que necesita el país», agregó.

El lunes, Cuba liberó a 70 miembros de las disidentes Damas de Blanco detenidas durante el fin de semana cuando intentaban realizar una marcha en La Habana, pero les advirtió que no asistieran a actividades relacionadas con la visita del Papa.

La semana pasada, el Vaticano reiteró su condena al embargo comercial estadounidense contra Cuba, calificándolo como inútil y perjudicial para los cubanos comunes.

El embargo, que el mes pasado cumplió 50 años y que los cubanos llaman «El bloqueo», aún es una piedra angular de la política de Estados Unidos hacia la isla caribeña, aunque no ha logrado su objetivo principal de socavar al Gobierno en La Habana.

Washington impuso el embargo comercial casi total en el momento más álgido de la Guerra Fría para castigar a La Habana por su apoyo a la Unión Soviética y con la esperanza de que provocara el fin del comunismo.

Una pregunta que aún queda por responder sobre el viaje es si Benedicto XVI se reunirá o no con Fidel Castro, que gobernó Cuba por 49 años antes de que su hermano Raúl lo sucediera en el 2008.

El Vaticano ha dicho que el Papa estará «disponible» si Fidel Castro quiere reunirse con él. (Agencias)

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