Con una grabadora-bomba las Farc pretendían matar al expresidente Uribe

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Una grabadora-bomba, la misma técnica que implementó en un frustrado atentado en el 2002 en la ciudad de Barranquilla, iba a utilizar ahora la guerrilla de las Farc en un nuevo intento para asesinar al expresidente Alvaro Uribe Vélez y si no funcionaba se aplicaría un plan B, este con un carro-bomba, técnica que también ya utilizó en el pasado, sin lograrlo.

Los pormenores del nuevo plan para atentar contra el expresidente Alvaro Uribe, quien encabeza la siniestra lista de las Farc, seguido por el Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, fueron establecidos por los servicios de inteligencia, a través de interceptaciones de las comunicaciones de los cabecillas de la llamada columna móvil Teófilo Forero de las Farc.

La técnica de la grabadora-bomba no es la primera vez que se utiliza para atentados contra personajes.

En uno de los más conocidos antecedentes, la víctima fue Edén Pastora, el famoso “comandante cero” de la revolución sandinista en Nicaragua.

Al igual que en el caso Pastora, para llevar a cabo la acción criminal se tenía que infiltrar un falso periodista y si no resultaba este procedimiento, se aplicaba un plan B, éste con la técnica del carro-bomba, implementada en Colombia por el capo de capos del narcotráfico Pablo Escobar Gaviria.

Para quienes no estuvieron al tanto del atentado a Eden Pastora, utilizando una grabadora bomba en Nicaragua, este ocurrió el 30 de mayo de 1984, cuando luego del triunfo de la revolución sandinista, que llevó a la presidencia a Daniel Ortega, decidió romper con éste y emprender una contrarevolución con el apoyo de la CIA.

Investigaciones posteriores responsabilizaron a los servicios de seguridad sandinista del ataque aunque otras fuentes no descartaban la intervención de la CIA en el intento de asesinar a Pastora.

Milagrosamente, Pastora sobrevivió con graves heridas, al igual que su esposa, pero murieron tres periodistas y 22 más resultaron heridos. El periodista infiltrado, que colocó la grabadora-bomba fue un sujeto de Roberto Vital Gaguine, de nacionalidad argentina, quien se hizo pasar como fotografo danés.

Pastora fue quien comando entre otras acciones de la guerrilla sandinista, la toma del Palacio Nacional de Managua el 22 de agosto de 1978, acción por la cual, dos meses más tarde, el líder del movimiento sandinista, Daniel Ortega, nombró a Pastora jefe del Estado Mayor General del Ejército insurgente.

El expresidente Alvaro Uribe, desde los tiempos en que fue gobernador de Antioquia, siempre ha estado en la mira de la Teófilo Forero de las Farc.

Baste recordar que el padre del exmandatario, Alberto Uribe, fue asesinado por las FARC a principios de la década de 1980 en un intento de secuestro. En esta acción también resultó herido su hermano Santiago Uribe.

El 14 de abril de 2002, siendo candidato presidencial, en una visita de campaña a la ciudad de Barranquilla, guerrilleros de la “Teófilo” activaron una carga de 12 arrobas de explosivo, a cinco metros de la caravana en la que se desplazaba el dirigente político, quien se salvó, no solo por el blindaje nivel 5 del carro en que se movilizaba, sino por un bus del servicio público que se atravesó en el momento de la explosión.

El ataque dejó cinco muertos y decenas de heridos entre pasajeros del bus que se interpuso a la onda expansiva y desprevenidos transeúntes que caminaban por la calle en el momento de la explosión.

Al fracasar esta operación, el grupo guerrillero tenía previsto un “plan B”, que precisamente era infiltrar una grabadora bomba en una conferencia de prensa que tenía programada el examandatario en la capital del Atlántico, pero no se pudo llevar a cabo porque el expresidente Uribe, tras el ataque con carro-bomba, resolvió cancelar el encuentro con los periodista y volver a Bogotá.

Según los investigadores, la grabadora de audio habría sido cargada con el explosivo tritonal y metralla con cianuro.

El 7 de agosto de 2002, cuando se cumplía el acto de posesión de Uribe, elementos al parecer de la “Teófilo” lanzaron varios morteros o cohetes, algunos de los cuales impactaron una cornisa de la Casa de Nariño y otros se desviaron y cayeron en inmediaciones de la calle de “el cartucho”, cerca del actualactual Parque Tercer Milenio. Aquí murieron 27 personas y resultaron heridas otras 13.

En febrero de 2003, nuevamente las FARC realizaron otro atentado contra el presidente Uribe en el aeropuerto de la ciudad de Neiva, departamento del Huila.

Una carga de explosivos, que estaba preparada para detonarla cuando aterrizara o decolara el avión presidencial, estalló en una casa aledaña a la pista del terminal aéreo cuando estaba siendo allanada por agentes de seguridad bajo sospechas de un atentado contra el presidente.

Dos años después, exactamente en abril de 2005, las FARC lanzaron un cohete o rocket hacia la pista del aeropuerto de Neiva en momentos en que aterrizaba el avión de Uribe, sin poder alcanzarlo.

El 15 de junio de 2005, agentes del DAS fueron informados de que en el techo de una casa en Puerto Colombia, departamento del Atlántico habían explosivos con el propósito de ser activados con el paso de la caravana presidencial de Uribe, durante la conmemoración de los 100 años del departamento del Atlántico.

El 20 de septiembre de 2007 el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, afirmó que las FARC tenían preparado un plan para atentar contra el presidente Álvaro Uribe en caso de un eventual encuentro en los municipios de Pradera y Florida, en el departamento del Valle del Cauca, ante la posible desmilitarización de la zona para un eventual “acuerdo humanitario”.

Según Restrepo los guerrilleros tenían un plan llamado “Plan Meteoro” que consistía en atacar la zona una vez el presidente Uribe y su comitiva llegaran para inspeccionarla.

El 10 de junio de 2008 el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) informó que había frustrado un atentado contra el presidente Uribe en la población de Planadas, departamento del Tolima, en el que también se vio amenazada la vida del gobernador del Tolima, Óscar Barrero.

El atentado fue ordenado por alias “Alfonso Cano”, máximo cabecilla de las FARC, al frente 21 y a la Compañía Cajamarca de las FARC. Los guerrilleros planeaban atentar contra Uribe, cuando este volviera a la región para cumplir compromisos adquiridos días antes durante un consejo comunal.

Los organismos de seguridad del gobierno colombiano encontraron en un taxi una carga de 120 kilos del explosivo benclo.

El taxi fue inspeccionado en un retén cuando era conducido por Wilfredy Álvarez González en la carretera que comunica a la ciudad de Ibagué con Alvarado, localidad en la misma región. El conductor fue detenido y tras pasar por interrogatorios hizo comentarios que llevaron al DAS a confirmar que había un plan contra el presidente Uribe.

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