Denuncian que hay 30 mil víctimas falsas de paramilitares en Córdoba

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Óscar Zuluaga, líder de víctimas y secretario de la Asociación de los No Vinculados, entidad que agrupa a los afectados por el paramilitarismo en Córdoba, denunció el martes serias irregularidades en la vinculación oficial de víctimas en este departamento.

Aseguró que hay unas 30 mil personas que no han sido incluidas, y que estas han sido reemplazadas por falsos afectados. Estos nombres fueron ingresados a la base de datos por políticos de la región y a cambio estas personas votarían por ellos en las próximas elecciones al Congreso, asegura Zuluaga.

«Sino hay una verdadera caracterización, es decir, cuántas personas son, de dónde fueron desplazadas, cuántas hectáreas les arrebataron, no sería una sana reparación. Es la línea base para poder reparar a las víctimas, puesto que con este alboroto se benefician quienes no lo merecen», reiteró el dirigente.

Taller de sensibilización

De otra parte, ayer se realizó en Tacasuán el taller para sensibilizar a las víctimas de Salvatore Mancuso, quien anunció desde una cárcel de los Estados Unidos, en la que se encuentra preso, que quiere pedirles perdón, aunque no se hable de reparación. Uno de los que asiste a esta jornada es Manuel (*), quien aún recuerda con nostalgia el terruño donde sembraba hortalizas, ordeñaba sus vacas y recogía los huevos que su esposa con cariño en el desayuno le preparaba. Allí, entre las jornadas de trabajo sostenía a su familia y de vez en cuando le quedaba dinero para tomarse una que otra cerveza.

Pero un día las 50 hectáreas que con sacrificio había ganado, le fueron arrebatadas por un grupo armado que llegó hasta su casa. «Recojan sus cosas que se van», le dijeron los hombres que vestían camuflado y que hacían parte de las extintas Autodefensas, al mando de Salvatore Mancuso.

Eso fue hace 14 años en el corregimiento Tierradentro, jurisdicción de Montelíbano, a donde no ha regresado no solo por temor, sino por la nostalgia de observar lo que un día fue suyo y que por capricho de unos cuantos le fue arrebatado.

Hoy Manuel vive en el municipio antioqueño de Caucasia, con su mamá y una hermana.

El conflicto lo dejó sin familia, toda vez que su esposa se fue de la casa llevándose a tres de sus cinco hijos. ¿Perdonar a Salvatore Mancuso?, se pregunta frotándose las manos llenas de cayos. «Si Dios perdonó, por qué yo no», se responde. A su lado está Germán (*), su hermano, quien corrió la misma suerte.

Ambos hacen parte del primer grupo de víctimas que los postulados de Justiciay Paz, entre ellos Mancuso, convoca-ron la mañana de ayer al auditorio del centro recreacional Tacasuán para recibir una sensibilización que un grupo interdisciplinario de especialistas dictarán, toda vez que el primero de noviembre Mancuso y varios miembros de ese grupo armando pedirán perdón público a la población que sufrió su azote.

(*) Nombres cambiados por la seguridad de las víctimas.

Por: Álvaro Vargas Mejía- El Heraldo

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