Los otros «Space»

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Por Carlos Obregón

La tragedia del edificio “Space”, en Medellín, aun está lejos de quedar aclarada. Es posible que la verdad no se sepa completa. Hoy las empresas de construcción y de vías, los grandes contratistas, más que ingenieros tienen cuadrillas de abogados que, por medio de tretas jurídicas, las ponen a salvo de multas y sanciones.

Lo importante de este caso es que ha puesto en la agenda de discusión, otra vez, las fallas constantes en la construcción de edificios y la desprotección a la que se ve expuesta el comprador.

Hoy en Colombia se construyen anualmente unos 190.000 multifamiliares, producto del auge del sector, especialmente la demanda de sectores de clase media.

¿Por qué está pasando lo del Space y los nuevos casos que se han conocido en estos días? Como ha pasado con la minería, las autoridades se han visto desbordadas para poder ejercer control. Las alcaldías locales, las autoridades de medio ambiente y las oficinas de planeación no cuentan con el personal suficiente ni capacitado para esa labor.

En Bogotá es corriente que los constructores invadan el espacio público, se tomen los parques para descargar tierras de las excavaciones (caso denunciado de la calle 53 con carrera 5ª.) o se tomen las rondas de las quebradas (río La Vieja con circunvalar).

El otro gran problema es la injerencia malsana de los privados en los planes de ordenamiento territorial. Cuando no son los concejales son los funcionarios de las Alcaldías al servicio de intereses privados. Los POT en ciudades como Bogotá, Medellín y Cartagena se han hecho más en función de los apetitos de los particulares que del interés colectivo.

El otro problema institucional está en las curadurías, que se han convertido en los enemigos de la preservación del patrimonio arquitectónico y en despachos para el enriquecimiento de quienes las dirigen. El sector de Chapinero entre la carrera 7 y la circunvalar y de la calle 45 a la 72 está cambiando totalmente su paisaje con torres de poca estética y con alturas y densidades que no consultan la capacidad de los servicios ni de las vías.

Ciertamente: “Blue Jasmine” (Kate Blanchet) vuelve a hablar bien del talento de Woody Allen como director, luego de las flojas “Vicky Cristina Barcelona” y “Roma con Amor”.

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