Las falsas medicinas ahora son el negocio de la muerte

Compartir:

Con harina, polvo de ladrillo, cal, cemento, azúcar, talcos y hasta líquido de batería, los fabricantes piratas de medicamentos elaboran desde el analgésico más común y barato, hasta costosas medicinas contra el cáncer y el sida.
Así de peligrosa es la industria de los falsos medicamentos, cuya renta mundial se estima en 75.000 millones de dólares anuales. Eso es tanto como el 20 por ciento de la economía colombiana, 5 veces lo que ingresa a este país por inversión extranjera directa o más de 3,5 veces la deuda externa.

Cada uno de estos dólares lleva un sello de sangre y dolor. Los falsos medicamentos matan al año a 1 millón de personas. Solo por antimaláricos fraudulentos perecen anualmente 200.000 enfermos de paludismo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ningún país está a salvo. El caso crítico, dice la European Alliance Access to Safe Medicines, es Nigeria, donde los medicamentos falsos representan el 70 por ciento del mercado. Los mejor librados son Europa, Japón, Norteamérica y Australia, con el 1 por ciento y en la mitad están los países suramericanos, con una afectación entre el 20 y el 40 por ciento.

En Colombia, el 25 de agosto de 2011 el entonces gerente de la Andi del proyecto contra la falsificación de productos farmacéuticos, Nicolás Uribe, sostuvo que entre el 5 y el 40 por ciento de las medicinas que aquí se vendían eran falsas.

Para Alberto Bravo Borda, presidente de la Asociación de Industrias Farmacéuticas Colombianas (Asinfar), niveles de falsificación del 30 o 40 por ciento son absurdos. Él se acoge a «cifras confiables», según las cuales los ilegales se lucran del 5 o 6 por ciento de la industria, correspondiéndoles a los falsificadores la mitad. Sobre los 8 billones de pesos que a los colombianos se les van en medicinas, el mercado negro se quedaría al año con 480.000 millones, de los cuales 240.000 millones irían a las arcas de los oscuros industriales.

«El nivel de falsificación no llega al 5 por ciento», comenta Maximio Visbal Niño, director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas (Asocoldro). En su opinión, esa modalidad delictiva representa el 40 por ciento del mercado negro de los medicamentos, que cobija los vencidos, el contrabando y los robados.

Una voz disidente aparece. El presidente de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro), Francisco de Paula Gómez V., recuerda que «desde hace muchos años Colombia siempre está dentro del top 10 de las naciones con un mayor problema de medicamentos fraudulentos. Aunque no se tiene un cifra definitiva, las estimaciones de la OMS (30 y 40 por ciento en países de América Latina) no están muy lejos de la realidad».

Mafias sin rostro, aún

La brecha entre los expertos se vuelve así enorme, pues lo que para unos es una renta ilegal de 240.000 millones de pesos por falsos medicamentos, para otros podrían ser más de 3 billones de pesos. En lo que sí hay consenso, incluyendo a Carlos Augusto Sánchez Estupiñán, director de Medicamentos y Productos Biológicos del Invima, es en los daños que estas fraudulentas medicinas causan a la salud de las personas y, por ello, hay que combatirlas.

Asinfar, sin embargo, califica de «marginal» el problema de los falsos medicamentos, frente al contrabando de productos de alto costo que ingresan principalmente por las fronteras terrestres, «debido a los altísimos precios que tienen esos productos, que comercializan en nuestro país las empresas multinacionales».

Esa batalla, como lo reconoce hasta la poderosa Interpol, no es fácil ni ha producido resultados que tengan en la ruina a los delincuentes. La Policía Fiscal y Aduanera (Polfa), reporta que entre 2011 y septiembre de 2013 fueron aprehendidas 11 millones 160.461 unidades de medicamentos, valoradas en 12.028 millones de pesos.

Los operativos se han realizado en 14 ciudades, de las cuales 5 concentran el 89 por ciento del valor decomisado. La primera es Cúcuta, en donde se ha cogido el 42,4 por ciento del valor del contrabando.

Por su parte, la Dian revela que entre 2008 y el 15 de septiembre de 2013 se hicieron en el país 175.438 operativos anticontrabando y se incautaron mercancías por valor de 1,8 billones de pesos. En el 4,3 por ciento de los casos se hallaron medicamentos, que comercialmente valen 30.000 millones de pesos.

¿Y quién reina en este negocio? Para Asocoldro, aquí «existe una mafia organizada con nexos internacionales, la cual no ha crecido en Colombia al mismo ritmo que la de otros países, gracias a la permanente labor que desarrolla el Invima, la Dian y los entes territoriales en salud».

Carlos Ricardo Gaitán Bazurto, jefe de la Unidad Nacional de Delitos contra la Propiedad Intelectual y las Telecomunicaciones de la Fiscalía General de la Nación, indica que esas mafias no tienen rostro, aún, ni se conocen sus conexiones con traficantes de drogas o armas. Se sabe, sí, que en el caso del contrabando, roban en Ecuador y Venezuela medicinas de alto costo contra el sida, el cáncer y dolencias de los recién nacidos y aquí les cambian las cajas, etiquetas, números de lote y fechas de vencimiento.

El investigador agrega que «esas medicinas no las compra el colombiano promedio; se ingresan al sistema de salud».

La irregularidad no es nueva. En escritos de dominio público, el presidente de Afidro ha señalado que evaluaciones independientes a los recobros al Fosyga en 2008-2009 «indican que pareciera que se pagaron como si fueran medicamentos originales, copias genéricas o medicamentos fraudulentos (falsificados, adulterados o espurios). Así que del mercado ilegal de medicamentos ni el mismo Sistema de Salud se salva».

EN DEFINITIVA

Falsificados, adulterados, espurios, alterados, fraudulentos. Muchos nombres para una sola realidad: el mercado negro de las medicinas es todo un atentado contra la salud pública.

Compartir: