Los trinos desafinados de Alvaro Uribe

Por Óscar Montes
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No tengo dudas de que cada vez que el expresidente Álvaro Uribe envía un ‘trino’ alertando sobre alguna situación de orden público en el país, lo hace de buena fe y con sentido patriótico. Si el tema que le movió sus fibras más sensibles durante sus dos mandatos consecutivos fue la seguridad nacional, no veo por qué esa prioridad tenga que variar ahora que ya no ocupa la Casa de Nariño. La seguridad ha sido, es y seguirá siendo su gran obsesión.

Cada vez que se produce un ataque guerrillero en cualquier parte del país, o una acción de las bacrim, Uribe es quizás el primer colombiano que denuncia el hecho mediante un mensaje en su cuenta Twitter, casi siempre acompañado de un severo llamado de atención al Gobierno, pues considera que el huevito de la Seguridad Democrática no está siendo bien cuidado por su sucesor Juan Manuel Santos.

Ocurre, sin embargo, que algunas veces Uribe se deja llevar por la emoción y hace a un lado la compostura que uno esperaría de quien ocupó durante ocho años el solio de Bolívar y fue Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares del país. Un ‘trino’ suyo tiene una connotación bien distinta al que envía un ciudadano del común. Es por eso que el primero que debería saber la carga de profundidad que acompaña a cada uno de ellos debe ser el propio Uribe.

Recientemente un ‘trino’ de Uribe obligó a la movilización de decenas de miembros de organismos de seguridad de Sucre, cuando informó de un supuesto retén guerrillero en jurisdicción de San Onofre. El ex Presidente habría recibido el aviso de un fiscal regional y de inmediato procedió a transmitirla al millón de seguidores que tiene en la red social. Luego de la verificación de los hechos por parte de las autoridades, quedó demostrado que el supuesto retén guerrillero jamás ocurrió y que Uribe había enviado una información errada.

El episodio más reciente en el que Uribe pareció actuar más con emoción que con razón acaba de ocurrir en Barranquilla, luego de que el exmandatario trinara que “en Barranquilla bacrimurabeños cita a extorsionados a restaurante elegante. ¿Será que los capturan?”. Y en entrevista exclusiva concedida a Jorge Cura, director de Atlántico en Noticias, el pasado martes se reafirmó en esa información, aunque se cuidó muy bien de ampliar la referente a la supuesta extorsión.

Como era de esperarse, semejante afirmación por parte de un expresidente de la República produjo una gran conmoción. Y no es para menos, pues ese tipo de declaraciones echan al piso todo el esfuerzo que hacen autoridades civiles, policiales y militares por mejorar las condiciones de seguridad de la ciudad. Mucho más, si se tiene en cuenta que el ‘trino’ no estuvo acompañado de la respectiva denuncia ante la autoridad competente, que es lo menos que uno espera cuando se procede de la manera que lo hizo el exmandatario. ¿Ante quién denunció la grave situación?, ¿qué autoridad conoció de los hechos?

Uribe no puede esperar que los delincuentes sean detenidos –como preguntó con sorna en Twitter– si no hay una denuncia formal ante las autoridades para que las mismas procedan en consecuencia. Si muchas veces no hay capturas cuando hay denuncias, mucho menos las habrá cuando se carece de ellas.

Con toda razón los dirigentes gremiales de Barranquilla le pidieron al ex Presidente que ojalá cada ‘trino’ –como aquel en el que se refirió a la supuesta extorsión por parte Los Urabeños en un restaurante lujoso de la ciudad– esté acompañado de una denuncia ante las autoridades, pues al no hacerlo desmotiva a los inversionistas, causa zozobra entre la población y –sobre todo– estimula a los delincuentes, quienes asumen que pueden actuar impunemente.

Pero, además, como ciudadano, Uribe tiene la obligación de notificar a las autoridades los delitos sobre los cuales tenga conocimiento, de lo contrario estaría incurriendo en omisión. Llama la atención que un jurista consumado y un exmandatario tan curtido como él desconozca que su comportamiento lo estaría llevando a incursionar en los terrenos del Código Penal.

De manera que Uribe tiene que empezar a considerar seriamente la posibilidad de bajarle la intensidad a sus mensajes, sobre todo a aquellos que no tienen soporte en hechos reales y son producto de información parcial o, peor aún, parcializada. Un ‘trino’ bien fundamentado y ojalá acompañado de la respectiva denuncia es mucho más útil que uno enviado de forma ligera, que solo causa inmensa confusión, puntualmente en asuntos de seguridad nacional. Sería muy bueno que el ex Presidente así lo entiendiera.


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