Farc arremete contra gasoductos y oleoductos

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Las FARC aparecen como las responsables de una oleada de ataques contra gasoductos y oleoductos en el este y suroeste del país que en los últimos días ha forzado el cierre de plantas de energía, informaron el miércoles las autoridades colombianas.

El comandante de la Policía del departamento de La Guajira, Elber Velasco, informó en declaraciones a la emisora Radio Caracol sobre la detonación, en la madrugada de este miércoles, de un tramo del gasoducto Binacional Antonio Ricaurte, a pocos kilómetros de la frontera con Venezuela.

El Ejército se presentó en una zona rural de Maicao, el punto donde dinamitaron el tubo que transporta el gas desde Manaure en Colombia hasta el estado Zulia en Venezuela, para definir si los responsables fueron guerrilleros del frente 59 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o desconocidos.

El pasado lunes por la noche se registraron otras dos explosiones en gasoductos ubicados en la zona del Magdalena Medio, en una zona rural de la ciudad de Barrancabermeja (Santander), y en Cantagallo (Bolívar), en hechos todavía no esclarecidos.

El comandante encargado de la Policía del sureño departamento de Putumayo, el coronel Carlos Martín Hernández, dijo a periodistas que las FARC atentaron, este miércoles, contra un tramo del Oleoducto Orito-San Miguel (OSO), lo que si bien no dejó víctimas humanas, causó problemas de energía, derramamientos de crudo e incendios.

«Este hecho se dio en el kilómetro 43 de la vereda Osiris y estamos trabajando en conjunto con el Ejército Nacional y autoridades regionales para evitar que haya problemas con la población», indicó.

También en el vecino departamento de Nariño, ubicado en el suroeste del país, las autoridades colombianas han atribuido a las FARC la detonación, el pasado miércoles, del Oleoducto Trasandino en el sector de la Guayacana, que aún no se ha restablecido.

Las FARC son también las supuestas responsables del derribo de cinco torres de energía que ha afectado al servicio en los municipios de Maguí, Roberto Payán, Barbacoas y el puerto de Tumaco.

Las FARC y la segunda guerrilla del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), emprendieron hace años una lucha contra la política minero-energética del gobierno del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a través del sabotaje a infraestructuras y medios de transporte.

El pasado domingo, el Ejército responsabilizó al ELN de una serie de ataques en el departamento de Norte de Santander (noreste) contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas.

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