Amado Boudou asume presidencia temporal en Argentina

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El vicepresidente argentino, Amado Boudou, asumió este lunes ante notario el poder Ejecutivo del país mientras dure el reposo ordenado por los médicos a la mandataria Cristina Fernández, aquejada de una lesión cerebrovascular, informaron a Efe fuentes oficiales.

Boudou, que aseguró que van a seguir manteniendo la gestión de Kirchner «con toda la fuerza y con un solo camino», encabezó varios actos del Gobierno en representación de Fernández, aunque todavía faltaba por realizar el trámite oficial tal y como señala la Constitución argentina. En enero de 2012, el vicepresidente argentino asumió ya temporalmente la Presidencia cuando Fernández, que padece problemas de tensión que periódicamente la obligan a guardar reposo, se sometió a una operación en la que le extirparon la glándula tiroidea, lo que la mantuvo tres semanas apartada de su actividad habitual. Será operada mañana mismo de su hematoma craneal.

La enfermedad de la presidenta de Argentina se produce apenas unas semanas antes de que se celebren las elecciones legislativas del 27 de octubre donde está juego la mayoría que el Gobierno posee en ambas Cámaras. Cristina Fernández de Kirchner fue sometida a una intervención de tiroides en enero del pasado año. Entonces se comunicó, erróneamente, que padecía cáncer.

Boudou, investigado por la Justicia

Amado Boudou, economista de 50 años, está siendo investigado por corrupción por la Justicia del país. El vicepresidente es retratado por los medios argentinos como un tipo oscuro, un dirigente que no destaca por su carisma, pero que se ganó la confianza de la presidenta hasta el punto de que su nombre llegó a sonar como su posible sucesor. Ella ha destacado en alguna ocasión su lealtad y que «no le teme a las corporaciones».

Ambos formaron la dupla con la que Fernández logró la reelección en las Presidenciales de octubre de 2011. Su relación política parece sólida, ya que Boudou, militante de asociaciones liberales en su época universitaria, es una excepción ideológica en un gabinete virado totalmente hacia la izquierda. Una denuncia por enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias en la operación de compra de la única imprenta habilitada para la impresión de papel moneda en el país, nacionalizada en agosto de 2012, y la consecuente investigación judicial lastraron su carrera y su ascenso perdió fuelle.

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