¿Un receso en La Habana?

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Por Carlos Obregón

El jueves de esa semana vuelven las negociaciones en La Habana, atascadas desde hace varias semanas en el tema de participación política. Es muy probable que ese día el Congreso ya haya votado el proyecto de ley que le abre el camino a la refrendación popular de los acuerdos a los que se llegue con las Farc.

La nueva ronda, la quince, está rodeada de un ambiente enrarecido por el cruce de mensajes entre el gobierno y el jefe de las Farc, alias Timochenko, que amenazó con entregar un informe sobre lo que pasa en la mesa como reacción al duro discurso del presidente Juan Manuel Santos en la ONU.

¿Será esta una de las últimas rondas en La Habana? En los últimos días se ha hablado del mal momento que hay por debajo y encima de la mesa y hasta se ha especulado con una posible renuncia del vocero del gobierno, Humberto de la Calle.

Esta puede ser una de las últimas, pero no necesariamente el fin del proceso, que cada día se desgasta más internamente y pierde respaldo en la opinión. Pese a que habría las condiciones para un receso, esa decisión podría estar atada a situaciones que estarían por venir.

Una de ellas, a la eventual reunión de congresistas con los voceros de ambas partes donde habrá intercambio de opiniones sobre participación política de la guerrilla y mecanismos de participación ciudadana para refrendar los acuerdos. No será fácil convencer a Márquez de la utilidad del referendo.

Si hay voluntad en la mesa, debería salir una fórmula sobre participación politica. León Valencia lanza en Semana una propuesta que puede ser una opción para desempantanar el punto político: Constituyente sí, para los cambios que propone la guerrilla, pero una vez ésta se desmovilice, esto es, sin presión armada.

El otro punto determinante es el agotamiento de los tiempos para las negociaciones. Mientras al presidente le quedan ocho semanas para decidir si quiere la reelección, y eso genera presión sobre la mesa, las Farc aunque no tienen afán para negociar –nunca lo han tenido—sí sufren la incertidumbre del futuro de esta negociación, en la que habrían avanzado más que nunca con el Estado. Lo que pase en el 2014 aún nadie lo sabe.

De manera que octubre será clave. Un avance en tema de participación política –estatuto para la oposición en el que las Farc estarían pensando en que se le dé más peso a los movimientos sociales que a los partidos y la reforma electoral—puede ser determinante en esa decisión. Suspender podría ser un aire importante para el proceso. Seguir, sería el mensaje clave para demostrar a la opinión que aunque las cosas están mal, no lo son tanto como para dejar el asunto para después.

Ciertamente: el proyecto de reforma a la salud debe tener algo bueno desde que no les guste a un grupo importante de senadores y a las EPS. ¿Se irá el ministro Alejandro Gaviria si lo siguen dejando solo?

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