EEUU y Brasil ante el difícil desafío de recomponer la confianza

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Las relaciones entre Estados Unidos y Brasil quedaron resquebrajadas por el aplazamiento de una visita de Estado de la presidenta Dilma Rousseff a Washington, y tomará tiempo recomponerlas, coincidieron analistas este miércoles.

«Se trata de un desafortunado incidente. El gobierno de Estados Unidos esperaba crear una más profunda relación con Brasil, que es el país más importante de la región, y claramente eso no ocurrirá», dijo a la AFP Riordan Roett, experto en América Latina de la Universidad John Hopkins.

La postergación indefinida de la visita de Rousseff a Washington marca un evidente tropiezo en los esfuerzos de los dos países por una reaproximación, y constituye el primer impacto real provocado por las revelaciones del ex analista estadounidense de inteligencia Edward Snowden.

Según documentos revelados por Snowden, la inteligencia de EEUU interceptó comunicaciones de la propia Rousseff y de la gigante petrolera brasileña Petrobras, lo que provocó una ruptura de confianza que motivó cancelar por el momento la visita de Estado prevista para el 23 de octubre.

Así, Brasil, un asociado estratégico de Estados Unidos, se convirtió en el primer país a reaccionar a nivel oficial a estas denuncias.

Para Roett -autor de varios libros sobre Brasil-, la recomposición de las relaciones «será muy difícil y complicada. Probablemente el diálogo será helado entre Brasília y Washington por un algún tiempo».

En tanto, Paulo Sotero, director del Instituto Brasil en el Woodrow Wilson Institute de Washington, dijo a la AFP que «será necesario ahora que los dos gobiernos se dediquen a recomponer el clima general de la relación, crear un clima de confianza mutua que ahora no existe».

Si Rousseff hubiese mantenido su agenda en Washington «habría sido una visita sobre nada, sin contenido. Se trata de las dos mayores economías y las dos mayores democracias del hemisferio. Deben buscar una visita que eleve la relación bilateral», señaló Sotero.

Christopher Sabatini, director de política para el Council of the Americas, un centro de estudio en Nueva York, dijo a la AFP que para recomponer la confianza será necesario definir etapas.

«Pienso que el primer paso es saber ahora qué es precisamente lo que Brasil desea», apuntó Sabatini, porque «la diplomacia es conducida con medidas concretas».

En la opinión de este analista, «la relación bilateral no quedó rota, pero está resquebrajada. Para las dos partes».

El diplomático Rubens Barbosa, ex embajador de Brasil en Estados Unidos, acotó que los dos gobiernos acordaron posponer la visita de Rousseff a Washington ante la falta de «condiciones políticas» para ello.

Buscar una nueva oportunidad

En este sentido Roett añadió que existe «tanto malestar del lado de los brasileños, y tanta confusión del lado estadounidense, que posiblemente sea muy difícil agendar la visita de Rousseff en lo que le queda de este mandato», que termina el primero de enero de 2015.

Además, destacó las dificultades internas en la Casa Blanca para entender la «dinámica interna» de diversos países, inclusive de asociados como Brasil, en medio del escándalo de espionaje.

«Yo no creo que el gobierno estadounidense entienda hasta qué punto esto es negativo para los otros países. Deja a los líderes en esos países en una posición muy difícil, y no pienso que (el gobierno) esté enterado de la dinámica interna en esos países», dijo el experto a la AFP.

Sotero, a su vez, añadió que Rousseff «había invertido mucho en recomponer una relación bilateral que al final del gobierno de Lula (da Silva, 2003-2010) estaba en pedazos», especialmente después que Brasil medió con Turquía un acuerdo sobre enriquecimiento de uranio iraní, en 2010.

Para Roett, ese episodio -que incluyó un viaje de Lula a Irán- es aún un punto en «carne viva» entre Brasil y Estados Unidos.

«Ese momento marcó el punto más bajo de las relaciones bilaterales. Pero esto se acerca mucho a ese nivel. Yo no recuerdo en todos mis años en Washington que una visita de Estado haya sido postergada o cancelada tan cerca de la fecha prevista», dijo.

Las diferencias con relación al golpe que destituyó a Manuel Zelaya de la presidencia de Honduras en 2009 también habían dejado cicatrices visibles en las relaciones entre brasileños y estadounidenses.

En ese cuadro, la invitación de Obama a Rousseff para una visita de Estado era visto por ambas partes como una oportunidad inigualable de poner las relaciones bilaterales en un camino de reaproximación.

Los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff (i) y EEUU, Barack Obama, el 6 de septiembre de 2013 en San Petersburgo en la cumbre del G20

Fuente AFP

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