Dulce María, la voz de millones de niños de EUA con padres deportados

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Por José Romero Mata. Corresponsal

Los Ángeles, 15 Sep (Notimex).- Hace cinco años, cuando Dulce María tenía dos años de edad, Migración le arrebató a su madre y ahora será la voz de cinco millones de niños estadunidenses con padres deportados en la marcha del domingo 22 por la reforma migratoria.

Ahora, con siete años de edad, Dulce María encabezará el contingente más grande de niños nacidos en Estados Unidos que clamarán un cambio en las leyes migratorias que les permita tener a su lado a sus padres.

Para el próximo domingo está programada la marcha “El millón de voces por la reforma migratoria” en las calles de la ciudad de Los Ángeles, en la que se espera una notable participación.

Por sí sola, Dulce María logró convencer a más de medio millar de niños que acudirán vestidos de blanco y azul, con uniforme escolar, banderas de Estados Unidos y pancartas con leyendas dirigidas al Congreso y al presidente Barack Obama.

“Yo solo quiero decirle al Congreso que nosotros no somos malos, que los niños que nacimos aquí no tenemos ninguna culpa para que nos quiten a nuestros padres”, explicó.

La bilingüe y estudiosa Dulce María tiene el sueño y la ilusión de ver a su madre “porque ella es buena y no hizo nada para que nos separaran”, expresó.

Cuando tenía dos años la niña se despertó un día llorando y preguntando por su mamá quien en horas de la madrugada fue detenida por Migración y deportada a su país.

“La niña estaba dormida y escondida en su casa en un lugar donde los agentes de Migración no la vieron”, explicó Osvaldo Cabrera líder de la Coalición Latinoamericana Internacional.

La niña vivía con su madre soltera en la llamada vecindad del Chavo, en el sur centro de Los Ángeles, un área de cuartos sencillos en renta para gente de escasos recursos.

Horas antes de que fuera entregada a servicios sociales una vecina le reportó a Cabrera quien se movilizó y antes de que la madre fuera deportada logró que le firmara un papel para su custodia.

Dulce María, quien nació en Perris, California, cuando llegó a la custodia de Cabrera era tímida, no hablaba y caminaba pegada a la pared, pero ahora es una niña servicial y muy estudiosa, indicó el activista.

Desde hace varios años Cabrera se convirtió en Los Ángeles en un ángel protector de más de una veintena de niños nacidos aquí y cuyos padres han sido deportados.

Además de darles alimentación y vestido, el activista les da la oportunidad de que se mantengan en comunicación con sus padres a través del internet o con llamadas telefónicas.

De acuerdo con el diario Los Angeles Times, en Estados Unidos hay cinco millones de niños estadunidenses con al menos un padre indocumentado y todos con el común denominador del miedo a que los separen.

“Si el Congreso y el presidente Obama pudieran ver en el corazón y la mente el daño que causan a estos niños estadunidenses ese asunto ya lo habrían resuelto desde hace mucho”, expresó Cabrera.

“La mayoría de estos niños tienen pesadillas, crecen inseguros y con angustias y los más paradójico es que entre ellos podrían estar los futuros congresistas o hasta un presidente”, alertó.

“Dulce María me ha dicho que le gustaría ser doctora o congresista para cambiar muchas cosas a favor de niños de este país y unir familias”, narró el activista.

La menor compartió que ya terminó de escribir una carta al presidente Obama para después de la marcha y en ella le pide que regrese a tantos padres deportados.

La niña, cuya figura aparece en el cartel de invitación a la marcha por la reforma, acude desde hace tres años a una iglesia católica angelina en donde es una de las que pasa la charola para las ofrendas.

Dulce María también escribió una carta al alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, y que depositó en el correo ayer sábado para invitarlo a que asista a la marcha.

En sus cartas, marcadas por su inocencia y por desconocer las diferencias e intereses partidistas, sólo dice que “los niños tenemos derecho a tener un papá y una mamá y a ser felices”.

Desde hace varias semanas la niña se dedicó a invitar a niños de su escuela y de otros centros escolares a que acudan a la marcha “y ella sola logró una lista de más de 500 niños invitados”, mencionó Cabrera.

A estos también se sumarán otros niños que viven en el sur de California y cuyos padres están en peligro de ser deportados.

La marcha convocada para el próximo domingo por la Coalición Un Millón de Voces por la Reforma Migratoria ha confirmado la asistencia de organizaciones comunitarias, sindicales, religiosas y estudiantiles, entre muchas más.

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