Tratar obesidad con una bacteria intestinal daría resultados positivos: estudio

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NUEVA YORK (Reuters Health) – La flora intestinal de los seres humanos delgados u obesos inducen fenotipos similares al ser trasplantados a ratones, lo que proporciona más pruebas del papel de la microbiota intestinal en la obesidad, dijeron científicos.

Los investigadores de esos experimentos con ratones hallaron también que la microbiota de los donantes delgados invadía y contrarrestaba el aumento de peso en los ratones receptores obesos con una dieta saludable.

Los científicos reunieron a cuatro pares de gemelas con una hermana obesa y otra delgada. Transfirieron la microbiota intestinal de muestras fecales de cada mujer a los intestinos de ratones libres de gérmenes.

En los animales receptores del trasplante de las donantes obesas aumentó la adiposidad, no así en los receptores de las donantes delgadas.

Básicamente, los ratones adquirieron las características de la microbiota de la donante. Los que recibieron la microbiota de una donante obesa engordaron y los que recibieron la microbiota de una donante delgada no engordaron.

«Esto no se puede atribuir a las diferencias en la cantidad de comida que consumían, así que hay algo más en la microbiota capaz de transmitir esa característica», declaró el coautor del estudio, doctor Jeffrey Gordon, director del Centro de Ciencias Genómicas y Biología Sistémica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington.

Los análisis de las comunidades bacterianas revelaron que las bacteroidetas, en especial Bacteroides spp., podrían pasar de los ratones delgados a los obesos y colonizarlos, «lo que sugiere que esas bacterias fueron las responsables principales de la protección contra el aumento de la adiposidad», explicaron los coautores de un artículo sobre el estudio publicado online en Science.

Ahora, sería «importante comprobar en seres humanos la actividad de las bacterias beneficiosas en modelos animales», indicaron los doctores Alan Walker y Julian Parkhill, del Instituto Sanger, Hinxton, Reino Unido.

El equipo de Gordon halló también que la dieta era importante en la transmisión de la microbiota y el fenotipo huésped asociado. Los microbios intestinales magros podrían infiltrar y desplazar a los microbios intestinales «obesos», lo que evitaría que los ratones engorden con una alimentación saludable.

Los investigadores explican que cuando los ratones comen alimentos ricos en fibra y reducidos en grasa saturada, la microbiota magra invade a los animales con la microbiota obesa y no engordan si ambos ratones comparten una jaula (los ratones comen las heces de otros ratones). En cambio, la microbiota obesa no coloniza a los animales con microbiota magra.

«En el futuro, las terapias con microbiota para personas obesas exijan una modificación de la dieta para favorecer la colonización con microbios saludables. Esto podría proporcionar un enfoque en el que no sólo la reducción calórica y el aumento del consumo de fibra influyan positivamente en el equilibrio calórico, sino también promueva el trasplante de microbios asociados con la delgadez», escriben Walker y Parkhill.

Los autores no estuvieron disponibles para hacer comentarios.

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