Mezquitas de El Cairo se transformaron en morgues

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Este viernes se vio cómo los muertos en la represión militar del miércoles estaban ahí, sobre las alfombras ensangrentadas de la mezquita de Al-Iman, cercana a la plaza de Rabaa al Adawiya, uno de los bastiones de protesta de los partidarios del destituido presidente Mohamed Mursi.

Y pueden volverse un símbolo indeleble de la represión que ha manchado, desde el golpe de Estado del pasado 3 de julio, los sueños de la revuelta popular egipcia que derrocó, en febrero de 2011, al dictador Hosni Mubarak.

La noche del jueves, la policía intervino en la mezquita para quitar las barricadas que habían hecho los simpatizantes de Mursi para cuidar la «mezquita-morgue».

El operativo estuvo precedido por un lanzamiento de gases lacrimógenos y por el ultimátum «salgan», que se expresó a través de megáfonos.

Los manifestantes atrincherados en la mezquita, en su mayoría mujeres, salieron con los brazos en alto, mientras testigos que prefirieron mantener el anonimato dijeron que se recuperaron unos 248 cadáveres.

Las autoridades «obligaron a los familiares a firmar una partida de defunción que atribuye la muerte a cartuchos de caza en vez de proyectiles», contaron este viernes testigos.

La razón es que «los disparos de perdigones tienen que efectuarse en una distancia breve, de un máximo de 100 metros. Los proyectiles de los Ak47 o algunos fusiles de precisión tienen obviamente un alcance más amplio».

Y las autoridades «quieren hacer creer que los manifestantes fueron asesinados durante los enfrentamientos y no con ejecuciones efectuadas por francotiradores».

Muchos cadáveres no fueron aún identificados porque, como muestran algunas imágenes, están carbonizados.

El área estuvo aislada, completamente aislada por un cordón de policía, que concedió la entrada únicamente a los fieles que participaron en la oración del viernes. Las fuerzas de seguridad encontraron así la manera y evitar que manifestantes o familiares de las víctimas recuperaran el control de la mezquita.

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