Descargue en fondeo, raponazo del Gobierno Nacional al puerto de Barranquilla

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Como un verdadero raponazo al puerto de Barranquilla es calificada por los empresarios que manejan puertos en el país la decisión del Gobierno Nacional de autorizar una zona de fondeo portuaria para operaciones de descargue, sin la utilización de los puertos existente en el área.

La posibilidad de que empresas ajenas a las concesiones portuarias realicen operaciones de fondeo, está contenida en un proyecto de Decreto que pretende modificar el Estatuto Aduanero, situación que ha sido cuestionada por Asoportuaria, por considerar que lesiona los intereses de los actuales concesionarios.

De darse esa posibilidad las empresas favorecidas traerían los barcos hasta la zona de fondeo y procederían con el descargue directo en barcazas para su traslado inmediato hacia el interior del país.

De esta manera, los beneficiarios del descargue en fondeo no pagarían un solo peso por impuestos en Barranquilla o uso del puerto.

Asoportuaria expresó su abierta oposición a que se realicen «operaciones de fondeo» por compañías que no tengan concesiones en la zona portuaria de Barranquilla y cuyo tonelaje se traslade en su totalidad a un puerto de destino diferente a uno ubicado en la Zona Portuaria del Atlántico, por ir en contrasentido de la Ley 1 de 1991 y los Conpes Portuarios.

Lo que nadie justifica es que mientras las sociedades portuarias ubicadas en Barranquilla tienen prevista una inversión para el próximo quinquenio, por más de 950 millones de dólares, y el Distrito de Barranquilla a su vez esté realizando cuantiosas inversiones en conectividad desde y hacia los puertos marítimos, se pretenda favorecer a unas empresas con las operaciones de descargue en fondeo, sin pagar un solo peso por derechos portuarios.
Según Asoportuaria, de autorizarse una operación de fondeo, desestimulará las inversiones planeadas por las concesiones portuarias e igualmente aquellas programadas por el Distrito y el Departamento para impulsar la competitividad de Barranquilla y el Departamento.

Lo inexplicable del caso es que esta enorme lesión para los intereses de los concesionarios portuarios, el Distrito y el Departamento, se esté promoviendo desde el alto Gobierno, en momentos en que, con la globalización de la economía y la puesta en marcha de los Tratados de Libre Comercio, se requiere más apoyo y menos trabas o hechos que generen graves e irreparables perjuicios económicos.

Otro hecho que llama la atención es que para acceder a una concesión portuaria los interesados deben someterse a una rigurosa tramitología que tarda hasta 3 años para poder obtener la licencia ambiental. En el caso del descargue en fondeo, las empresas favorecidas con el mismo accederían directamente a una operación de alto riesgo y sin permiso del Medio Ambiente, lo cual resulta igualmente inexplicable.

La preocupación sobre la seguridad de la operación está fundamentada en los vientos y corrientes que se presentan en los primeros meses del año y que un siniestro obligue al cierre parcial o total de la Zona Portuaria de Barranquilla, con graves repercusiones económicas para la ciudad.

En este sentido, no se entiende cómo se aplicaría la normatividad ambiental para que, en este caso, sea equivalente con lo exigido a las concesiones portuarias legalmente constituidas y establecidas en Barranquilla.

Lo que está claro es que nadie se opone al desarrollo de la navegación del Rio Magdalena y el transporte multimodal en particular, como eje central del progreso actual y futuro de la Zona Portuaria del Atlántico. Además, que es necesario y fundamental que se modernice la normatividad existente en el área aduanera, operación, control y sistema tarifario, para permitir la agilidad que un proceso de éstos requiere.

Igualmente, el descargue en fondeo resulta válido en aquellos casos de transferencia de una nave a otra para permitir que la primera entre a un puerto que tiene calado restringido. Así ha ocurrido en Barranquilla cuando, por ejemplo, se registraban las restricciones de calado en el sector de Siape y el aligeramiento de carga se realizaba en una zona de fondeo, en Las Flores.

En estos casos las operaciones de aligeramiento que se efectúen en la Zona Portuaria del Atlántico, así como el tonelaje descargado, deben estar amparados por la Ley, como siempre se ha venido realizando hasta la presente, y que su destino sea en mayor proporción a un puerto ubicado en una concesión portuaria ubicada en la Zona Portuaria del Atlántico.

Es por ello que se procura que el aligeramiento de carga sea realizado, principalmente, por concesiones portuarias ubicadas en la zona donde se realice la operación, a fin de permitir que la nave entre a un puerto que tiene calado restringido, operaciones que deben ser aprobadas por la Dirección Marítima a través de la Capitanía de Puerto, como lo vienen realizando en la actualidad.

Por esta razón, Asoportuaria sostiene que bajo ningún motivo se opone a que sus afiliados realicen operaciones en fondeo del giro ordinario de su actividad. Por el contrario, el propósito es maximizar la operación logística, el aprovechamiento de los recursos y el multimodalismo, pero siempre bajo la premisa de facilitar que la nave entre a un puerto que tiene calado restringido.

Caso contrario ocurriría con aquellas empresas que resulten beneficiadas con el descargue en fondeo, que solamente utilizarían el puerto de Barranquilla para aligerar carga y trasladarla inmediatamente a otro puerto de destino.

En medio de la discusión, nadie descarta que detrás de esta medida se encuentren grandes empresas interesadas en el descargue directo en fondeo, para evadir abiertamente los derechos portuarios, causándole un enorme detrimento a Barranquilla, todo ello con el auspicio del propio Gobierno Nacional, lo cual constituye una burla para la ciudad.

Según conoció Correo Confidencial la empresa que estaría interesa en realizar el descargue directo en fondeo en el río Magdalena y en el mar y que cuenta con el apoyo del gobierno, es la empresa Suiza, registrada en Holanda, Trasfigura representada en Colombia por el barranquillero, Alejandro Costa.

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