El AVE que mata

Compartir:

La catástrofe ferroviaria más grave de los últimos cuarenta años en España, estaba avisada

Por: María Isabel basteiro M. Corresponsal en Europa.

La segunda catástrofe ferroviaria más grave ocurrida en España, deja como cifra oficial ochenta fallecidos y ciento setenta y ocho heridos. Se trata del primer accidente de un AVE (forma como se denomina a los trenes de alta velocidad en España). Ocurrió en la histórica ciudad de Santiago de Compostela -Patrimonio de la Humanidad y centro de peregrinación del catolicismo- y queda como como el peor accidente de tren de la historia ferroviaria compostelana.

A las 8:45 de la noche del 24 de julio, víspera de la festividad más importante de la ciudad: el día de Santiago Apóstol, el AVE con recorrido Madrid-Ferrol, de descarriló a escasos cuatro kilómetros de la estación de tren.

La causa más probable es el exceso de velocidad del tren, que tomó una curva con velocidad exigida de ochenta kilómetros a ciento noventa kilómetros. El convoy -formado por cuatro cabezas tractoras, un vagón cafetería y ocho vagones de pasajeros- se descarriló sacando por lo aires el quinto vagón que aterrizó en un terraplén de cinco metros de altura.

El accidente genera especial interés por su naturaleza. Este tipo de trenes tiene dos sistemas de seguridad; además de los censores propios de la vía, que van controlando el recorrido. Si a eso se suma el hecho de que lleva dos maquinistas, es especialmente incomprensible que se haya tomado una curva a más del doble de la velocidad exigida.

UNA CATÁSTROFE ANUNCIADA

Dentro de todas las historias que surgen en estos casos, una de ellas señala que uno de los ingenieros que participó en la construcción del tramo de vía, advirtió en su momento que ésta podría ser una curva peligrosa, y los vecinos de la zona exigieron que se hiciera subterránea por el peligro que implicaba para el entorno.

Según los expertos, los sistemas de seguridad propios del tren: el RMTS y el ASPA funcionan de forma exacta. El problema al parecer, radica en el hecho de que este AVE, no lo es realmente ( de hecho su nombre es ALVIA). Es un híbrido que puede funcionar tanto con electricidad como con combustible y se adapta a las vías de los trenes de alta velocidad y a las de los tradicionales. Y aquí llega lo que algunos dan como posible explicación: la curva en la que ocurrió el accidente está situada, justamente, en un tramo de vía convencional que –por lo tanto- NO tiene los censores de las vías del AVE. Así es que, bien se puede creer que los maquinistas no recibieran ningún tipo de señal de aviso. Como dato curioso, éste tramo es –junto con otros cuatro en toda España- considerado de alto riesgo. Advertida o no, la causa del accidente será determinada finalmente por la caja negra.

HITOS PARA LA HISTORIA

Lo que sí es cierto es que este accidente ferroviario deja para Santiago de Compostela, para Galicia entera y para el país en general, un sentimiento de asombro generalizado, de dolor súbito e incomprensible y de solidaridad llevada al extremo. Esto último queda demostrado en el hecho de que hubo más médicos que pacientes puesto que profesionales de toda la comunidad gallega acudieron a prestar sus servicios voluntariamente y de que, cuatro horas después del accidente, los servicios de sanidad pedían que cesará la donación de sangre. Los espacios destinados a la recepción estaban colapsados debido a lo que ya se había convertido en una donación masiva.
Para la historia quedan duras marcas: el primer accidente de un “AVE” en España, el primero de tanta magnitud en Santiago de Compostela, y la fecha tan importante en la cual sucedió: plena festividad de Santiago Apóstol. Todo ello sin contar con las ochenta vidas que se perdieron en un accidente absurdo como todos.

Compartir: