Congreso brasileño da largas a plebiscito propuesto por Rousseff

Brasilia, 3 jul- El Congreso brasileño debatirá a partir de la semana próxima el plebiscito propuesto por la presidenta Dilma Rousseff para una reforma política, pese a que el tiempo apremia para que las nuevas normas estén en vigor en las elecciones de 2014.
El diputado Henrique Fontana, relator de una propuesta de reforma política que tramita en las cámaras, dijo que el martes próximo se creará una comisión que analizará la propuesta de Rousseff, que pretende responder al clamor de más transparencia política expresado en las protestas registradas en el país durante el mes de junio.
Fontana, del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), al que también pertenece Rousseff, dijo que ese grupo de trabajo será integrado por ocho diputados, que tendrán un plazo de hasta 90 días para presentar sus conclusiones.
El plazo concedido para el análisis de esa comisión fue definido por los partidos representados en la Cámara de Diputados y siembra dudas sobre la posibilidad de que la reforma política sea aprobada en los próximos tres meses, como desea Rousseff.
La Constitución brasileña reserva al Parlamento la convocatoria de un plebiscito, así como la definición de su forma y contenido.
Además, establece que toda alteración de una norma electoral debe ser aprobada por las cámaras un año antes de los comicios, por lo que la reforma sólo valdría para las elecciones de octubre de 2014, como ha propuesto la presidenta, si es sancionada por el Parlamento en los próximos tres meses.
De otro modo, se aplicaría a partir de las elecciones municipales previstas para 2016, y en el ámbito nacional sólo estaría en vigor para las presidenciales y legislativas de octubre de 2018.
La minoritaria oposición ha expresado su rechazo al plebiscito, que consideró «innecesario», y afirmó que se trata de una «maniobra» destinada a «distraer» a la sociedad que ha protestado en las calles de Brasil durante más de tres semanas.
Sin embargo, en las propias filas del oficialismo se ha puesto en duda la «viabilidad» de la propuesta de Rousseff, sobre todo por el escaso tiempo que existe para convocar la consulta y para que el Congreso debata sus resultados y legisle sobre la reforma política, que son los tres pasos que demanda todo el proceso.
El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), del vicepresidente del país, Michel Temer, dijo hoy que la posibilidad de que se sancione la reforma antes de octubre es prácticamente nula.
En un comunicado, el PMDB expresó su apoyo a la celebración de «una consulta popular» para definir la reforma política, y dijo que se podría hacer con un plebiscito, como propuso la presidenta, o mediante un referendo.
No obstante, añadió que, dado que la justicia electoral ha dicho que precisa al menos 70 días para organizar el plebiscito, es «casi imposible» que el trámite concluya antes de octubre.
Según el vicepresidente del PMDB, Valdir Raupp, es necesario que «se planifique dentro de los tiempos posibles», por lo que el plebiscito podría no ser celebrado este mismo año.
El PMDB será el fiel de la balanza en la decisión que el Congreso tome al respecto, pues posee la mayor fuerza política tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
Rousseff presentó la solicitud formal para que sea convocado el plebiscito este martes, y en su mensaje al Congreso precisó que la reforma política, que tramita sin avances en las cámaras desde hace quince años, es una de las demandas de los «millones de brasileños que salieron a las calles» en las últimas semanas.
La mandataria sugirió que el plebiscito, cuyas preguntas también deben ser definidas por las cámaras, aborde cinco grandes puntos: financiación de los partidos y sus campañas, el sistema electoral, las suplencias de parlamentarios, las coaliciones partidarias y el voto secreto en el Legislativo.
Las masivas manifestaciones, que llegaron a movilizar a 1,2 millones de personas en un centenar de ciudades en un solo día, han erosionado el respaldo al Gobierno de Rousseff, que pasó del 57 por ciento el 8 de junio, antes de las protestas, al 30 por ciento el pasado sábado, lo que ha generado dudas sobre su reelección.
Los brasileños salieron a las calles primero en contra de las subidas de las tarifas de los transportes públicos, y luego para exigir mejores servicios de educación y salud, así como una reforma política. EFE

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