Gilma Jiménez

Por Lorena Rubiano

BOGOTA, 30 de Junio _RAM_ Me estremecí esta semana cuando vi entrar al recinto del Senado de la República, a la que hasta hace poco era una mujer acuerpada y fuerte y que ahora está siendo golpeada por una grave enfermedad. Al verla altiva, llena de esperanza y paso firme, comprendí que solamente su cuerpo estaba sufriendo el flagelo del mal, porque su espíritu seguía combativo luchando por sus ideales.
Me refiero a Gilma Jiménez, senadora del Partido Verde, trabajadora social, madre de Bibiana y Yohanna y abuela de Dieguito, quien trabajó como directora del Bienestar Social del Distrito, en la alcaldía de Enrique Peñalosa, donde dejó imborrables huellas reconocidas y aplaudidas por los capitalinos.
A esta gran mujer líder, luchadora honesta y gran defensora de la niñez tenemos que hacerle un gran reconocimiento ahora cuando ella necesita del apoyo moral y la unión en las oraciones por su salud. Colombia la necesita, la población infantil la requiere, porque aún hay tareas por hacer en su defensa. Es necesario que el país sin distingos políticos, sus amigos, la prensa y los niños que la llevan en su corazón, la tengan desde ya como ejemplo de vida para las nuevas generaciones
Por su capacidad y liderazgo fue elegida dos veces consecutivas como concejal de Bogotá, donde se destacó en temas como la defensa de la niñez, la salud, educación y movilidad.
Fue seleccionada como una de las 60 mujeres destacadas en la Política y Gobernabilidad en Bogotá, en un estudio realizado por la GTZ, Colciencias y la Universidad Central. Elegida por El Espectador como uno de los personajes del año y por El Tiempo y la revista Semana como personaje del año.
Es la vocera del Comité Promotor del Referendo que propone modificar el artículo 34 de la Constitución, para poder castigar hasta con prisión perpetua a los asesinos, violadores y secuestradores de niños.
Por esa gran labor, Gilma Jiménez Gómez salió electa al Senado dentro del partido verde, con más de 200.000 votos, lo cual es una demostración del reconocimiento del pueblo colombiano.
Cada vez que ella entre al recinto del Senado todos sus compañeros deberían ponerse de pie y rendirle un tributo de admiración a la mujer que siempre ha luchado por el bienestar del futuro de Colombia: los niños.
[email protected]

Compartir: