Colombia ya no es la niña bonita rodeada de pretendientes

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Por Oscar Iván Zuluaga

Bogotá, 24 de junio 2013. La economía colombiana se está desplomando y el resto del mundo está tomando nota. El mediocre crecimiento del primer trimestre de este año confirma la tendencia de que la economía crece cada vez menos. El propio gobierno, al haber reducido su pronóstico de crecimiento potencial en el marco fiscal de mediano plazo, reconoce tácitamente el debilitamiento estructural de la economía.

Si bien la situación internacional es menos favorable para toda América Latina, ello no explica el rezago de Colombia frente a sus pares en la región. Perú y Chile, que enfrentan similares dificultades en el contexto externo, crecieron 4.8% y 4.1% en el primer trimestre, respectivamente. La brecha entre Colombia, Perú y Chile pone en evidencia que el desplome del crecimiento no se debe a los TLC sino al mal manejo del gobierno de ciertos sectores clave de la economía, en especial la agricultura y la industria.

Preocupa el bajo crecimiento del sector agrícola porque no contribuye a reducir la pobreza en el campo. De hecho, los índices de pobreza y pobreza extrema en el sector rural crecieron en 2012 y el desempeño del primer trimestre no ayuda a romper esa tendencia. Lo más grave es que el rumbo de la economía va hacia menores ingresos para los colombianos y menor generación de nuevos empleos. Esto se da porque hay tres pilares de la economía que se han debilitado durante el gobierno de Juan Manuel Santos: el consumo de los hogares, la inversión y la industria.

El consumo en el primer trimestre del año es el más bajo desde agosto de 2010 porque se ha deteriorado la confianza de los hogares. El abandono de la política de seguridad democrática y las graves incertidumbres de la negociación de La Habana le han quitado impulso a la inversión. Además, el gobierno no ha sido capaz de atender a buen tiempo los llamados de alerta de distintos sectores de la economía, muchos de los cuales se han visto obligados a irse a paro para ser escuchados.

Finalmente, es gravísimo el desplome de la industria, que cayó un 4.1%. La industria es gran generadora de empleo de calidad para los colombianos, empleo que hoy se está perdiendo a pasos agigantados. Este mes han cerrado grandes empresas como Icollantas (con unos 1000 empleados directos e indirectos) y en lo que va corrido del año el sector de cueros, calzado y confecciones ha recortado, según los líderes del gremio, cerca de 1 de cada 3 puestos de trabajo.

Un gobierno del Centro Democrático estará orientado a recuperar la confianza de los hogares y de los empresarios para que crezca el consumo, aumente la inversión y se fortalezca la industria. Con ese fin le estamos proponiendo a los colombianos recuperar la seguridad democrática; implementar apoyos económicos para la protección del empleo; volver a los incentivos que hacen atractiva la inversión; luchar frontalmente contra el contrabando de importaciones; enfrentar sin miedo la competencia desleal de países como China e India; y reformar las políticas de reducción de costos para insumos como la energía y de compras estatales para favorecer la pequeña y mediana industria nacional. Con medidas de esa naturaleza el país podrá nuevamente tener una senda de crecimiento por encima del 5% para aumentar el empleo de calidad, reducir la pobreza y crear mayor equidad social.

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