Puma y León

Por Carlos Obregón

Un documento de la Policía, enviado por su director León Riaño al Congreso, revela que en 2014 empezará a funcionar el sistema Puma, por medio del cual se podrán interceptar correos electrónicos y lo que se escriba y se diga por Facebook, Twitter, Line, Viber, Skype.

Una de las razones para adquirir este nuevo sistema es que la aplicación Esperanza, que opera la Fiscalía, se ha quedado corta y es necesario fortalecer los sistemas que permitan actuar contundentemente en la lucha contra el crimen.

Todos los gobiernos del mundo, sin excepción, usan sofisticados programas para adelantar acciones contra la delincuencia. Sus ciudadanos ya no tienen privacidad ni en la ducha. El uso de esas herramientas por parte del gobierno Obama, precisamente, es lo que tiene en problemas a su gobierno y al fugitivo ex servidor de la CIA, Edward Snorden, buscando el asilo del presidente Correa, el que más golpea la libertad de expresión. .

La historia reciente está llena de ejemplos, buenos y malos, de lo que ha pasado con las escuchas legales e ilegales de conversaciones privadas. Por una interceptación ilegal se supo de la forma como se orquestó la financiación de la campaña de Ernesto Samper por parte del cartel del Cali; los seguimientos indebidos de las comunicaciones de magistrados, periodistas y políticos por parte del DAS fue uno de los escándalos más nocivos para el Gobierno del presidente Uribe. Los autores de los atentados de Boston cayeron rápido por la huella que dejaron en las redes sociales.

El problema no son las plataformas sino el uso que se les dé a ellas. Por eso ya hay quienes han salido a pedir explicaciones. ¿Cómo garantizar que el uso de Puma sea transparente cuando las mafias están infiltradas en todas las instituciones? ¿Cómo impedir que se use para perseguir a enemigos políticos? ¿Dejar el uso de la misma en la Policía no puede generar roces con los organismos de inteligencia de las otras ramas? ¿No es esta una forma recortar la libertad de expresión de los ciudadanos?

Ciertamente: a propósito del tema, el FBI acaba de desclasificar unos archivos en los que se revela que por dos décadas espió al escritor mexicano Carlos Fuentes por una supuesta militancia comunista. Siempre le demoraban la visa o lo pasaban al cuarto de sospechosos cuando pisaba tierra americana.

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