Aumentan las manifestaciones en las ciudades brasileñas

Sao Paulo, Brasil. – Las protestas por mejores servicios públicos y contra la corrupción se toman las calles de Brasil este domingo y aunque han convocado a menos manifestantes que la histórica jornada del jueves prometen mantenerse con fuerza, sumando el llamado a una paralización para inicios de julio.

Manifestantes ya comenzaban a congregarse este domingo en Fortaleza (noreste), donde se jugará el partido entre Nigeria y España por la Copa Confederaciones de la FIFA, que se disputa estos días en Brasil como antesala al Mundial-2014, informó AFP.

Durante la ola de protestas, muchos manifestantes han reclamado por los millonarios gastos del Estado en la organización de las Copas – estimado en unos 15.000 millones de dólares – en lugar de realizar inversiones en salud o educación.

En una entrevista con el diario O Globo de este domingo el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, señaló que hay programas de desarrollo vinculados a los eventos y que es «estúpido» pensar que esta organización controla Brasil.

«No somos responsables por todo lo que ocurre en el país. No le decimos a Brasil lo que tiene que hacerse», afirmó.

Para este domingo, el movimiento ‘Día de Basta’ llamó a una caminata por la turística costanera de Copacabana en Río de Janeiro en contra del proyecto de reforma constitucional PEC37, que limita el poder de investigación de la fiscalía y, según los manifestantes, aumentará la impunidad de los corruptos.

Por temor a los actos de vandalismo que han estallado en algunas jornadas de protesta, un centro comercial y tiendas cercanas a Copacabana cerraron sus puertas este domingo.

Actos con niños, en que pintaron carteles alusivos a las manifestaciones y jugaron, tuvieron lugar en Río y en Brasilia, frente al edificio del Congreso.

En el barrio más rico de Río, Leblon, un grupo de jóvenes continuaba acampando frente a la casa del gobernador Sergio Cabral, informó la prensa local.

Nuevas marchas y concentraciones seguían convocándose a través de las redes sociales, el canal por excelencia de la ola de protestas que ya lleva dos semanas y es la mayor en dos décadas.

Para el próximo jueves varios mensajes llaman a una paralización de actividades. «El 01/07/2013 Brasil va a parar», señala una convocatoria en Facebook.

El Movimiento Pase Libre de Sao Paulo, que convocó a las protestas en esta ciudad, anunció en su página web «grandes actos» para esta semana, llamando a una manifestación para el martes en la periferia de la metrópoli.

SIN PARTIDO

Los manifestantes no se identifican con sindicatos y se definen como apartidarios.

En la marcha del jueves pasado en Sao Paulo, en efecto, los manifestantes gritaban «oportunistas» y «el pueblo unido no necesita a los partidos», contra miembros de partidos políticos que se sumaron a esa caminata con sus banderas.

El sábado, varias protestas tuvieron lugar en más de un centenar de ciudades pese al discurso conciliatorio que ofreció el viernes la presidenta Dilma Rousseff, en el que se comprometió a atender las demandas y anunció un pacto con las autoridades regionales para mejorar los servicios públicos.

La mayor manifestación del sábado tuvo lugar en Belo Horizonte durante el partido entre Japón y México por la Copa Confederaciones.

La protesta dejó 16 heridos, entre ellos varios efectivos policiales. Una treintena de personas fue arrestada por vandalismo, según la policía.

Aunque numerosas, las protestas fueron más pequeñas que las del jueves pasado, cuando más de un millón de personas salieron a las calles de varias ciudades brasileñas.

Inicialmente convocadas contra el alza del pasaje del transporte público, la ola de protestas que sacude al gigante sudamericano extendió sus reclamos a los deficientes servicios públicos y contra la clase política corrupta.

Según una encuesta de Ibope publicada el sábado, 75% de los brasileños apoyan las protestas en demanda de educación, salud y transporte de mejor calidad.

Salieron a reclamar por una mejora del transporte público (77%), contra los políticos (47%), contra la corrupción (32%) y por una mejor salud y educación (31%), revela la encuesta encomendada por la Confederación Nacional del Transporte.

No obstante, un 78% considera que la salud pública es lo que peor funciona.

Pero a pesar de las críticas, los brasileños no olvidan su pasión por el fútbol: un 40% apoya la Copa Confederaciones, un 28% está dividido y un 31% está en contra, según el sondeo.

En cuanto a que el Mundial 2014 se realice en Brasil, cinco veces campeón del mundo, 43% están «totalmente a favor», 27% están divididos y 29% no apoya.

En su discurso del viernes, Rousseff se comprometió a escuchar «las voces de la calle», admitiendo que se necesitan «formas más eficaces de combate a la corrupción».

La presidenta también condenó la violencia de grupos minoritarios durante las manifestaciones y afirmó que ésta no será tolerada.

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