Brasil: saqueos y enfrentamientos en el segundo día de protestas

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Al menos 50.000 personas salieron este martes a las calles de San Pablo, centro de las protestas contra el aumento del transporte, donde un grupo de manifestantes intentó tomar la alcaldía. El Gobierno movilizará la Fuerza Nacional a 4 estados.

San Pablo fue escenario este martes de masivas manifestaciones populares, convocadas contra el aumento de las tarifas del transporte público, en las que se reunieron unas 50.000 personas, en varios puntos de la ciudad.

Un nutrido grupo de manifestantes llegó hasta la alcaldía de San Pablo, donde un grupo radical se enfrentó con la policía cuando intentaron entrar por la fuerza.

Según la cadena Globo, los guardias de la alcaldía confrontaron a los manifestantes atacándolos con gas pimienta, pero la fuerza de los violentos los hizo retroceder y correr hacia el interior del edificio que custodiaban para buscar refugio. Otras personas que asistieron a la marcha de protesta contra el alza del boleto del transporte público repudiaron la espontánea reacción e intentaron frenarlos a golpes de puño.

Comercios de ropa y electrodomésticos fueron saqueados en el centro de San Pablo.

Según informó la policía un grupo de personas aprovechó la multitud que protestaba contra el aumento del boleto del transporte público y rompió vidrieras y saqueó locales de la región central. Según imágenes transmitidas por la prensa local, las fuerzas de seguridad dispersan a los violentos en distintos puntos de la ciudad.

Al mismo tiempo, decenas de miles de personas se manifestaban pacíficamente en la Avenida Paulista, principal arteria de la ciudad.

El alcalde Fernando Haddad no se encontraba en el edificio en ese momento. Un muñeco con el símbolo del Partido de los Trabajadores fue incendiado ante la mirada de las cámaras de televisión.

Según una nota difundida por el Ministerio de Justicia durante la noche de este martes, el gobierno decidió enviar la Fuerza Nacional, una fuerza preparada para ocasiones especiales, compuesta por policías y bomberos, a los estados de Río de Janeiro, Bahía, Ceará, Minas Gerais y el Distrito Federal.

La presidente Dilma Rousseff busca así garantizar la seguridad de la Copa Confederaciones.

Según una nota difundida por el Ministerio de Justicia durante la noche de este martes, el gobierno decidió enviar la Fuerza Nacional, una fuerza preparada para ocasiones especiales, compuesta por policías y bomberos, a los estados de Río de Janeiro, Bahía, Ceará, Minas Gerais y el Distrito Federal.

La presidente Dilma Rousseff busca así garantizar la seguridad de la Copa Confederaciones.

Rousseff hizo un viaje relámpago a Sao Paulo este martes para reunirse con su padrino político, el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), informó la Presidencia.

Ambos se encontraron con el alcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad -también del izquierdista Partido de los Trabajadores- en el aeropuerto de Congonhas para discutir una eventual rebaja del boleto de bus, metro y tren en la ciudad, reivindicación que desató el movimiento de protesta en Brasil, indicó el diario Folha de San Pablo.

Porto Alegre (sur), Recife (noreste) y otras capitales estatales brasileñas anunciaron este martes reducciones en el precio del transporte público tras las multitudinarias protestas.

El alcalde de Sao Paulo aceptó este martes revisar la tarifa de los autobuses tras una reunión con integrantes del Movimiento Pase Libre, según los cuales las manifestaciones continuarán hasta que se revoque el aumento.

Rousseff se comprometió a escuchar a los manifestantes luego de que más de 250.000 de brasileños salieran a las calles el lunes contra el alza del transporte y los altos costos del Mundial.

Las manifestaciones comenzaron hace unos 10 días en San Pablo a raíz del aumento del boleto de bus, tren y metro de 1,5 a 1,6 dólares, días antes del inicio de la Copa Confederaciones, un ensayo general del Mundial 2014 entre los campeones de cada continente, lo cual les ha dado una fuerte visibilidad dentro y fuera de fronteras.

Rápidamente, se expandieron a otras ciudades y la causa se amplió a denuncias contra los 15.000 millones de dólares destinados por el Gobierno al Mundial de Fútbol del año próximo. Los manifestantes piden ese dinero para vivienda digna, salud y educación públicas de calidad, en este país donde existe aún una gran brecha entre pobres y ricos.

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