Intervención de “ollas” va en 57%

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A 18 días de que se venza el plazo presidencial para atacar las llamadas ‘ollas’, centros de consumo y expendio de drogas, el alto Consejero para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana, Francisco Lloreda, reveló que la intervención de la Policía va en un 57 por ciento y explicó las medidas que ha tomado el Gobierno para combatirlas.

El pasado 6 de mayo, el presidente Juan Manuel Santos aseguró, luego de un consejo de seguridad realizado en Pasto, Nariño, medidas específicas para combatir los préstamos ‘gota a gota’ y la microextrosión en las plazas de mercado y reiteró la intervención de todas las «ollas» del país.

¿Cómo va la intervención de las «ollas»?
«La Policía señaló que la intervención va en un 57 por ciento. Hay que esperar que se cumpla el plazo dado para conocer el resultado, en especial en el propósito de desarticular las estructuras criminales que operan en las 24 ‘ollas’ priorizadas. En lo que respecta a la problemática social, y para complementar el trabajo realizado por las alcaldías, se le transfirieron 3.750 millones de pesos al Ministerio de Salud, para que sumado a unos recursos propios, invierta 5.000 millones de pesos para ofrecer un primer servicio a la población vulnerable que tiene problemas de adicción a drogas».

¿Por qué se decide intervenir las plazas de mercado?
«Las plazas de mercado le prestan un servicio importante a las ciudades en materia de seguridad alimentaria. Pero muchas son escenarios del delito, bien porque los agricultores, distribuidores, comerciantes o usuarios de esos puestos de venta son víctimas de la microextorsión o porque los compradores son víctimas del robo. Por eso el Gobierno decidió afinar la estrategia contra la microextorsión en las principales plazas de mercado del país, que son once, para mejorar la seguridad».

¿Que tan grave es la microextorsión?
«La encuesta de victimización realizada el año pasado en 20 ciudades indica que sólo el 0,8 por ciento de los encuestados fue víctima de extorsión. Un porcentaje bajo si lo comparamos con que el 20 por ciento de los encuestados dijo haber sido víctima de uno o varios de los cinco delitos de mayor impacto, distintos al homicidio. Lo anterior corrobora la tesis de que la microextorsión, pese a no ser generalizada, sí afecta a sectores específicos de la población en las ciudades, en especial a los comerciantes, incluidos los que trabajan en las plazas de mercado. Ese bajo porcentaje no es una señal de tranquilidad dado que proyectado al universo de los encuestados significaría que entre junio 2011 y 2012, 215.000 colombianos fueron extorsionados en las 20 ciudades encuestadas».

¿Qué medidas se tomaron?
«La intervención especial en ocho plazas de mercado del país, además de tres en las que ya se viene trabajando para contrarrestar el delito; establecer una oficina permanente del Gaula en las once principales plazas de mercado, para hacerles frente a las estructuras criminales; un cuadrante especial de Policía o CAI permanente 24 horas en las once plazas priorizadas, sin perjuicio de la responsabilidad de las plazas de ofrecer seguridad privada; identificación y judicialización de las estructuras criminales que microextorsionan a través de mayor inteligencia; cartel público de los más buscados, y recompensas; por último, la mejoría de los mecanismos de denuncia formal y no formal por parte de quienes trabajan en las plazas y de los ciudadanos».

¿Cómo funcionará la oficina del Gaula en las plazas de mercado?
«Tendrán presencia física, para facilitar la denuncia ciudadana y otras capacidades propias de la labor de inteligencia que por su naturaleza desarrollan».

¿Qué pasará en las grandes centrales de abastos?
«En la más grande, la de Corabastos, en Bogotá, ya se adelanta una intervención. Lo que ocurre es que algunas plazas de mercado han terminado cumpliendo un rol mayorista y minorista. Es el caso de la plaza de Santa Helena en Cali, la Minorista en Medellín y Bazurto en Cartagena, para mencionar solo tres. De ahí, la decisión de trabajar en ellas de manera especial. Mejorar su seguridad es una necesidad».

¿Cuáles son las medidas específicas para combatir los préstamos ‘gota a gota’?
«El ‘gota a gota’ se ha convertido en un mecanismo de extorsión. Los trabajadores de las plazas se ven en la necesidad de apelar al ‘gota a gota’ pese a ser abusivo y usurero porque no encuentran otra opción. Porque el sistema financiero, miope en mi opinión, no les ofrece a los más pobres opciones de crédito. Parten de premisas falsas, pues los más pobres suelen ser mejor paga que los ricos, pese a no tener cómo respaldar el crédito. El presidente dio la orden de montar un piloto en Pasto de microcrédito en las plazas de mercado».

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