Extinción de dominio a finca donde nació Gonzalo Rodríguez Gacha

BOGOTA, 20 de Abril ¬_RAM_ Seis fincas que permanecían en el anonimato desde 1983 y que pertenecieron al desaparecido capo del narcotráfico José Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, fueron ocupadas por la Fiscalía General de la Nación en Pacho, Cundinamarca, con fines de extinción de dominio.
Con el apoyo de la Dijín de la Policía, la Unidad de Extinción de Dominio y Lavado de Activos de la Fiscalía ocupó 3 fincas en la en la vereda Timaná, una en la vereda San Miguel y otra más en la vereda Veraguas, todas en el municipio de Pacho, Cundinamarca.
En la vereda Timaná fueron ocupados los predios La Esperanza, con una extensión de mil metros cuadrados; Líbano, 2 mil metros cuadrados y El Redil de 3 mil metros cuadrados, todos adquiridos en 1987 por un valor aproximado al millón de pesos.
En la vereda Veraguas fue ocupado el predio Las Cruces cuya extensión es de 5 mil 600 metros cuadrados y en la vereda San Miguel el predio El Pino con 6 mil 400 mil metros cuadrados adquiridos en 1988 por un millón de pesos.
La última finca se llama La Quebradita localizada en la vereda Veraguas, y tiene una extensión de 4 mil metros cuadrados, en este predio fue donde nació José Gonzalo Rodríguez Gacha en mayo de 1947. Aunque inicialmente perteneció a su padre, según la investigación alias “El Mexicano” simuló la compra a través de una empresa de fachada.
La Fiscalía con el apoyo de las autoridades correspondientes iniciará un estudio técnico para determinar el valor real de las fincas, que en la actualidad son utilizadas para el pastoreo de ganado y que en su momento fueron adquiridas por Agrolácteos Don Jaime, empresa de fachada a través de la cual alias “El Mexicano” dio apariencia de legalidad a los dineros del narcotráfico.
Los demás bienes de alias “El Mexicano” fueron extinguidos después del año 2000 y adjudicadas al Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, Incoder, ente que las asignó a varias familias de Pacho que antes no tenían vivienda.

Progresistas llegan unidos al debate de valorización

BOGOTA, 20 de Abril ¬_RAM_ La bancada progresista del Concejo se ha caracterizado por ventilar sus diferencias en público durante la legislatura Andrés Torres
La alcaldía de Gustavo Petro se jugará en las próximas semanas gran parte de su futuro. La posibilidad de hacer las grandes obras que “desembotellarían” el tráfico en la ciudad depende de la aprobación en el Concejo del cupo de endeudamiento por $4.3 billones. La derogación del acuerdo 180 de 2005 que reglamenta la valorización, también se debatirá en el cabildo. Y, además, allí mismo, se discutirá la modificación excepcional al Plan de Ordenamiento Territorial que definirá las reglas de urbanización y distribución de la ciudad durante la próxima década. Para todos esos propósitos será fundamental el apoyo y liderazgo de la bancada Progresista.
El Espectador tuvo conocimiento de una reunión entre la bancada y el alcalde, el pasado martes, que giró en torno al porvenir de las iniciativas del cupo de endeudamiento y la derogación de la valorización y en la que se habría llegado al acuerdo de respaldar las iniciativas de la administración irrestrictamente. Carlos Vicente De Roux, que se había mostrado proclive a modificar y no derogar el acuerdo 180, cedió tras la promesa del alcalde de garantizar que, en un solo intento, se hagan todas las obras que, de hacerse por valorización, tardarían más tiempo.
Esa unión de la bancada -asunto que le urge al alcalde para contar con por lo menos ocho votos a su favor en los debates venideros- no ha sido la regla de los Progresistas. La bancada ha estado caracterizada por disensos, e incluso, por pronunciamientos públicos que poco tienen que ver con la disciplina partidista, tal como es aplicada, generalmente, por otros movimientos.
Así lo han expresado los concejales más jóvenes –los primíparos– que sienten que, durante el año y tres meses que llevan en el Concejo distrital, han tenido que aprender a las malas cómo se lleva la política, cuáles son las ‘avivatadas’ que se deben hacer para que se les apruebe con celeridad sus propuestas de debate y los vicios de quienes han dedicado más de una década a ocupar una curul allí.
“Para nuestra integración a la clase política era fundamental el liderazgo de De Roux (uno de los concejales más cercanos a Petro, coautor de las grandes denuncias sobre ‘el carrusel de la contratación’). No solo porque lleva dos periodos, también, porque nosotros reconocemos su importancia en el movimiento y lo imaginamos como un candidato posible a la Alcaldía. Sin embargo, ese liderazgo no lo hemos tenido”, afirmó Diego García, vocero de la bancada.
“Hemos sentido que De Roux no ha defendido como se debe el proyecto de Petro. Ha salido en los medios de comunicación criticando actuaciones del alcalde y eso no es lo que uno esperaría del lider de la bancada”, sostiene Diana Rodríguez, la más joven de los Progresistas, muy cercana al magisterio y quien ha liderado la propuesta de que sea el mismo Concejo quien haga control político a los concejales presuntamente implicados en actos de corrupción durante la administración de Samuel Moreno .
“Eso es cierto. Mi apoyo a Petro es estructural, pero tengo diferencias con decisiones administrativas y gerenciales que he criticado porque quiero el bien del Gobierno. Está claro que jamás seré un opositor del alcalde, pero mi apoyo no es ciego” respondió el concejal De Roux.
El mismo Guillermo Asprilla criticó, en una entrevista reciente con este medio, el que los concejales señalen a De Roux. “No somos amigos del hegemonismo ideológico, creemos en la deliberación y en la individualidad de los concejales”.
El problema es que ese carácter no se ciñe a las prácticas tradicionales del Concejo en el que las bancadas, opositoras u oficialistas, sientan sus posiciones al unísono. “Claro que sería mucho más fácil para la administración que votemos y opinemos en bloque. Pero ese no es nuestro talante, creemos en otro tipo de democracia”, afirma De Roux.

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