En un avión del CICR “Pablo Catatumbo” va rumbo a la Habana

BOGOTA, 06 de Abril ¬_RAM_ Según primeras informaciones “Pablo Catatumbo” comandante del Bloque Occidental de las Farc viajó hace pocos minutos hacia La Habana Cuba a bordo de un avión identificado con emblemas del Comité Internacional de la Cruz Roja, luego de ser autorizado por el Gobierno Nacional para ser nuevo integrante del equipo negociador.
El vuelo se dio desde el aeropuerto internacional Alfonso Bonilla Aragón que presta su servicio a la ciudad de Cali, aunque hasta el momento se desconoce la ruta que utilizará, es bien conocido que su destino será el país caribeño.
El Gobierno había dado la orden de suspender las operaciones en el departamento del Cauca y en el sur del Valle durante 48 horas para poder facilitar la llegada de “Catatumbo” hasta un lugar previamente acordado.
“Catatumbo” comanda una importante unidad en el sur occidente del país en términos de presencia y acciones guerrilleras.
Jorge Torres Victoria, alias ‘Pablo Catatumbo’, uno de los comandantes más importantes de las FARC y uno de los siete miembros principales de su secretariado, está por aparecer en La Habana como nuevo integrante de la delegación de esa guerrilla en las conversaciones con el gobierno. Esta sería una buena noticia para un proceso que en las últimas semanas presenta escuálidos avances.
Se ha informado, además, que hay un cese de operaciones militares en Cauca con el fin de ‘extraer’ al comandante guerrillero y facilitar su viaje a Cuba.
Por razones militares y políticas, la llegada de ‘Catatumbo’ a la mesa no es una noticia cualquiera.
Es uno de los cuatro miembros del secretariado que está poniendo el pecho ante la ofensiva de las fuerzas armadas en Colombia mientras las conversaciones avanzan en Cuba.
‘Pablo Catatumbo’, quien está pedido por Estados Unidos por el delito del narcotráfico, comanda el Bloque Alfonso Cano, como se rebautizó el Bloque Occidental o Comando Conjunto de Occidente tras la muerte de Cano en una operación militar, ocurrida a finales del 2011.
Como Mauricio Jaramillo, del Bloque Oriental, en Caquetá; Joaquín Gómez, del Bloque Sur, en Putumayo; y el líder actual de las FARC, Timoleón Jiménez, en Norte de Santander, ‘Pablo Catatumbo’ ha sido responsable de las acciones armadas de la guerrilla en Cauca y Valle.
Esta zona se ha convertido, en los últimos años, en el principal eje de actividad militar de las FARC, que concentran allí una de sus fuerzas más importantes. En estos lugares la guerrilla ha adelantado toda clase de ataques, no solo contra las fuerzas militares, sino contra los pueblos del norte del Cauca y el sur del Valle, poblaciones que han sido duramente afectadas.
Recientemente, en un ataque con tatucos a una vereda de Miranda, murió una mujer y otras cinco personas, entre ellas, dos niños, resultaron heridas. Y en otro ataque, contra el cerro de las Antenas, en Corinto, cuatro militares murieron y ocho resultaron lesionados.
Pero no solo sus credenciales militares le dan un peso particular en la mesa de negociaciones en Cuba. ‘Catatumbo’ era muy cercano a Cano y, según numerosas personas cercanas a lo que ocurre en Cuba, ha sido uno de los principales artífices del proceso de negociaciones.
El difunto sucesor de Marulanda fue quien inició los contactos con el gobierno. Una vez Cano murió en la operación militar del 4 de noviembre del 2011, se sabe que quien contribuyó a restablecer las comunicaciones, que finalmente condujeron a las conversaciones secretas que dieron lugar a la actual negociación, fue ‘Catatumbo’, por intermedio de un empresario de Cali que conoce desde su juventud y al que recurrió el gobierno de Santos con ese fin.
Si bien dentro de las FARC había dudas de continuar el proceso –algunos de sus comandantes, entre ellos ‘Iván Márquez’, su jefe negociador hoy en Cuba, habrían dicho que la sangre de Cano estaba demasiado fresca para hacerlo–, ‘Catatumbo’, contrariamente a lo que algunos han dicho, habría sido uno de los ‘motores’ para dar continuidad a los contactos iniciales.
La entrada en la delegación de las FARC en La Habana de un comandante que desde el comienzo habría estado comprometido con la negociación puede dar impulso a unas conversaciones que en las últimas dos rondas parecieron arrojar pocos avances.
Desde el final de la penúltima ronda, la sexta, las partes informaron conjuntamente que habían logrado acuerdos en torno al primer subpunto del tema agrario, el primero de los cinco que deben discutir. Al término de la siguiente ronda, la séptima, el anuncio fue el mismo: que seguían en ese primer subpunto. Y, hace unos días, luego de contar que el inicio de la octava ronda se aplazaba por dos semanas, para el 8 de abril, Humberto De la Calle, jefe negociador del gobierno, dijo: “Estamos a punto de terminar el subpunto 1.1 del primer tema”. Y precisó: “Aunque hay acuerdos, subsisten desacuerdos”.
A ese lento avance en las conversaciones se sumó un comunicado del Secretariado de las FARC, emitido el 26 de marzo, en el que, conmemorando la muerte de su líder Manuel Marulanda, dijeron que “no es para nada realista” que las negociaciones no toquen “el modelo económico, el carácter del régimen y las principales políticas del gobierno”.
En esa comunicación, la guerrilla se pronunció despectivamente frente a la posibilidad de un acuerdo “a cambio de dos o tres puestos en el Congreso, el paseo por unos meses de un comandante en el cargo de ministro de Trabajo o de Salud, unas cuantas promesas y hasta unos años de cárcel para los principales líderes de la insurgencia”.
Si bien ‘Iván Márquez’ ha insistido en la necesidad de discutir puntos que el gobierno sostiene que no son parte de la agenda, esta es la primera vez que la máxima dirigencia de la guerrilla se pronuncia tan categóricamente en ese sentido desde la apertura de las negociaciones.
Es difícil saber si la llegada de ‘Catatumbo’ es un síntoma de discusiones internas en las FARC, un discurso para la galería, o parte de los tires y aflojes normales de una negociación compleja, pero no deja de ser notorio, en particular, en un momento en que las conversaciones parecen arrojar pocos avances concretos.
Aunque es comprensible que en un punto crucial para la guerrilla, como es el del agro y el desarrollo en el campo, llegar a acuerdos con el gobierno no es nada fácil, parece claro que en las últimas semanas antes del actual receso, la negociación no ha logrado el ritmo que necesita para mantener el oxígeno ante una opinión pública pesimista.
La llegada de ‘Catatumbo’ a la mesa, probablemente afectará inicialmente el ritmo de las conversaciones, mientras el nuevo integrante de la delegación de las FARC se ajusta. Pero, a mediano plazo, puede proporcionar a las conversaciones las dosis de oxígeno que necesitan para avanzar más claramente en el primer punto de la agenda. Habrá que esperar a la octava ronda para saberlo.

Compartir: