Capriles no tiene chance

No es por aguarles la fiesta a los amigos y seguidores de Henrique Capriles, pero debo decirles con absoluta franqueza que no existe la menor posibilidad de que su candidato derrote al presidente encargado y aspirante presidencial, Nicolás Maduro, quien cuenta con gran apoyo popular, pero sobre todo tiene en sus bolsillos toda la maquinaria de un Estado dispuesto a perpetuarse en el poder por siempre y para siempre.

De manera que Maduro no se irá de Miraflores el próximo 14 de abril por más que Capriles, que ha sido y es muy buen candidato, así lo quiera. Maduro se quedará por el tiempo que a bien tenga, pues cada día que permanezca en el poder le permitirá apretar los tornillos que se vayan aflojando del sillón presidencial durante el ejercicio de su mandato.

Y en caso de que esa tarea le quede grande –que es bastante probable- entonces aparecerán los hermanos Castro de La Habana a darle una mano a su compañero de batallas, como de hecho están haciendo en la actual campaña, donde han puesto a deambular por todo el país el fantasma de Hugo Chávez, quien ganará su enésima elección, solo que ahora lo hará en cuerpo ajeno.

¿Por qué Capriles perderá el 14 de abril? Sencillo: porque no se enfrenta a otro candidato, ni siquiera al mismísimo Chávez, sino a un Estado poderoso, cuyos tentáculos penetran hasta los más apartados rincones del país, para no hablar de organismos, como el Consejo Nacional Electoral, cuyos miembros lucen, orgullosos y altivos, brazaletes del partido de Gobierno. ¡Y pensar que ellos son los encargados de brindarles garantías al candidato Capriles y a sus seguidores!

Ese Estado al que se enfrenta Capriles es el mismo que le pone miles de trabas cada vez que se dispone a viajar a una ciudad a continuar con su proselitismo electoral. El mismo que intimida y amenaza a sus seguidores. El mismo que en boca de Maduro anuncia planes macabros contra el candidato de la oposición y responsabiliza –claro- al “imperialismo yanqui”.

El mismo que diseña, ejecuta y publica a su acomodo las encuestas que muestran a Maduro con más de 18 puntos de ventajas. El mismo que desata la guerra sucia contra todos aquellos que han anunciado su respaldo a la candidatura de Capriles.

El mismo Estado que –en fin- le ha hecho creer a todos los venezolanos que si no gana Maduro, Venezuela sufrirá una hecatombe, como si en verdad hubiese algo peor que la pesadilla que están viviendo, donde no solo no tienen papel higiénico, sino que tampoco tienen plata para comprarlo. Esa es la Venezuela que elegirá a Maduro el próximo 14 de abril y que le dirá una vez más no a Henrique Capriles.

Pensar que Capriles podrá vencer no a Maduro, sino al Estado venezolano es, pues, una utopía. Y en caso de que ello llegase a ocurrir, tendríamos que asistir al escenario de ver al Consejo Nacional Electoral reconociendo públicamente el triunfo del candidato opositor, algo que jamás ocurrirá. Esos brazaletes que lucen orgullosos sus directivos no son gratuitos. Ya se darán cuenta.

Por Óscar Montes
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