Juan Guerra

Una producción del Colectivo Mambrú

Una histórica carta de intención

BOGOTA, 31 de Marzo ¬_RAM_ Cualquier parecido con lo que hoy está ocurriendo en la mesa de negociación de paz, en La Habana y el «pacto secreto» de las “Farc” con Fabio Valencia Cossio para refundar el estado, puede ser una mera casualidad.
Juan Guerra encontró en la colección de la revista “La otra verdad”, fechada en julio de 2007, un valioso documento de quince puntos titulado «carta de intención entre las “Farc-Ep y el gobierno nacional», en el que se habla de hacer una asamblea constituyente para reformar la constitución, liderada por la bancada parlamentaria que orientaba en ese entonces el mencionado dirigente conservador de Antioquia, considerado en 1999 como “el hombre más poderoso de la política en Colombia, porque era el mayor elector del país y con su movimiento controlaba así el 70% del congreso”. Inclusive, se decía en esa época que gran parte del triunfo de Pastrana en las votaciones del 98 se le debía al curtido cacique político paisa.

El documento secreto

Según fuentes consultadas por la revista del desaparecido dirigente Pedro Juan Moreno Villa, el documento de las “Farc” fue respaldado por Fabio Valencia al parecer por ser el primer beneficiado con los planes del grupo subversivo, puesto que era a él a quien proponían como presidente de Colombia.
Decían las fuentes que luego de ser elaborado este pacto secreto, el mismo Valencia se reunió en mayo de 1999 con algunas ONGs para enseñarles el documento y conocer su opinión sobre los delicados aspectos que éste contenía.
El texto confidencial de las “Farc” fue conocido en junio de 1999 por miembros de organismos de seguridad del estado.
En el mismo dossier las “Farc” proponían prolongar el período del presidente Andrés Pastrana por dos años más y, paralelamente, buscar que su sucesor fuera un miembro de la llamada “Gran Alianza por el Cambio”.

Una Asamblea Constituyente

Lo mismo que ahora: Primero en Oslo y hoy, 31 de marzo 2013, en La Habana, se habla de convocar una asamblea nacional constituyente para cambiar la carta política de Colombia.
Dicha asamblea estaría compuesta en un 50% por ilustres personalidades de la vida nacional escogidas por el gobierno y el otro 50% serían miembros de las “Farc”. Mediante la nueva constitución los miembros destacados de la organización subversiva obtendrían varios ministerios y cargos de alta direccion del estado.

Con la cúpula militar

En el escabroso plan secreto se revela que para evitar cualquier aventura extra constitucional protagonizada por los altos mandos militares que se sintieran frustrados ante la posibilidad de que las “Farc” compartieran el poder político y económico en Colombia, el gobierno se comprometería a depurar la cúpula militar: «La asamblea constituyente no sería elegida popularmente con el fín de evitar los riesgos de que caiga en manos del clientelismo tradicional que domina la política regional en Colombia».

Sin la entrega de armas

En el documento se aclara que las “Farc” en ningún momento contemplan la entrega de armas y que “solo se comprometerían a respetar los derechos humanos y a moderar su influencia sobre las organizaciones políticas de izquierda en otros países del área andina como Venezuela, Ecuador o Panamá”.

Texto literal del documento secreto

“El pueblo de Colombia, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia , la igualdad, el conocimiento la libertad y la paz (preámbulo de la constitución nacional) hoy nos confiere la irrenunciable tarea de refundar nuestra patria de firmar un nuevo «contrato social».
Todos los aquí presentes hoy asumiremos el compromiso de garantizar los fines del estado: «Defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo».(Constitución Nacional art. 21)
Construir esta nueva Colombia en un espacio donde «toda persona tiene derecho a la propiedad» (Declaración Universal de los Derechos Humanos N.U. 1948 ART 17) y tiene deberes respecto a la comunidad puesto que solo ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad. Es nuestro desafío”.
Todo colombiano tiene el deber y la obligación de trabajar por la paz en aras de cumplir con el mandato constitucional que nos insta a «propender el logro y mantenimiento de la paz (Constitución Nacional, art. 95, inciso 6to). Esta tarea no es prerrogativa de unos pocos sino deber de todos”.
A propuesta de los aquí presentes, se formarán comisiones de trabajo, las que presentarán sus resultados en nuestra próxima reunión del mes de octubre de 2001.
Dado en Colombia a los 23 días del mes de julio de 2001. Los presentes en este acto firman 92 ejemplares de un mismo tenor que consta de 4 páginas”.

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